Variedades

Con cada verano florece Taboga


Saliendo del Muelle 18 en el Puerto de Balboa, ciudad de Panamá, en la costa pacífica, a hora y media de agradable recorrido marítimo, se encuentra la Isla de Taboga.
Su nombre indígena original era Aboga, que significa abundancia de peces. Su fundación data del siglo XVI cuando el español Sancho Clavija la denomina San Pedro de Taboga.
A través de los siglos ha sido escenario de relevantes acontecimientos y puerto de embarque y desembarque de personajes famosos; entre ellos: los españoles Francisco Pizarro, Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque, quienes antes de partir a la conquista del Imperio Inca, hicieron una parada de descanso y meditación para emprender su misión.
A inicios de este siglo se encontraban en ella, las bases de famosas flotas navieras inglesas y norteamericanas.
Sus múltiples atractivos se suman cuando observamos al caminar por sus hermosas veredas rodeadas de flores, la gran variedad de papos, rosas taboganas rosadas, cremas y rojas, siendo éstas las más abundantes; también son comunes las veraneras en sus diferentes matices, gallitos con crespones blancos, rosados y lilas entre otras.
Caminando por su callecita principal a casi doscientos metros del muelle, encontrará un pequeño promontorio de construcción colonial conocido como la casa de Francisco Pizarro.
Hacia la derecha, subiendo la misma, se levanta la Plaza Principal frente a la iglesia de San Pedro; y a sus alrededores las oficinas públicas del área.
Frente a la iglesia, bajando, llegamos al altar con un nicho en honor al Cristo de Buga y justo a la derecha, un pequeño jardín llamado Cantarana, con una profusión de flores de especies y colores, digno para ser perpetuado en fotografía o en pinturas.
En la isla, son famosos los duros de coco, tutifruti, guanábana, nance y otras frutas tropicales, ya que son riquíssimos y nos ayudan a refrescar la caminata y a eliminar la sed.
Existen dos hoteles: El Chú, al centro del poblado; el recién remodelado Hotel Taboga, frente al mulle y el islote del Morro donde se encontraba el cementerio inglés.
Si usted es amante de la naturaleza, la isla le ofrece en su lado posterior y en isla de Urabá, un refugio de vida silvestre, destacándose las aves marinas como pelícanos, paticuervos, tijeretas y gaviotas; las cuales emigran al refugio para su reproducción en los meses de diciembre a julio.
Si desea caminar aún más, prepárese para ir de excursión al Cerro de las Tres Cruces y al Cerro El Vigía.
Antes de llegar a sus cimas, podrá admirar las ranas verdes con negro, llamadas Dendrobates y la variedad de mariposas que allí viven. Existen varios caminos, así que puede ascender por uno y descender por el otro. Este paseo le tomará como tres horas.
Para los recorridos por mar, en bote, los pescadores del poblado realizan giras bordeando la costa y sus alrededores, todos llenos de parejas maravillosos, tales como el lugar de anidamiento de pelícanos.
Es muy concurrida la celebración de la procesión acuática en honor a la Virgen del Carmen todos los 16 de julio de cada año. Sus carnavales han tomado auge en los últimos lustros, otros eventos; como también la conocida leyenda de Santa Rosa de Lima.
Esta isla ha sido motivo de inspiración de pintores nacionales y extranjeros; el más famoso, fue el panameño Roberto Lewis, oriundo de la misma, quien plasma en el Teatro Nacional y la Presidencia de la República, sus famosis tamarindos y flores.


fecha edicion
old id
59534
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América