Rolando Tajarano, Antonio De La Torre, en La Dama de Troya, es un actor cubano de 44 años a quien las canas lo tienen sin cuidado, porque considera que las cosas físicas no deben ser un sacrificio para nadie. Además, estas son parte de su personaje, pues debe parecer mayor que su hijo Sebastián (Andrés Juan) a quien en la vida real sólo le lleva diez años.
Tajarano es de los que piensa que no todos los papeles se encuentran y desarrollan dentro de un set, porque a veces es necesario estar mucho tiempo en exteriores para que los personajes gusten a los televidentes.
El amor de la gente de El Llano, lugar donde se desarrolla la novela, es sorprendente, tanto, que a este actor le obsequiaron un caballo, debido al éxito de su papel.
Al actor cubano se le ha hecho difícil algunas facetas del personaje, porque desarrolla características, que en la vida real no existen en su persona.
Detesta el abuso del poder, la ambición, el crimen sexual, el crimen físico, aunque asegura que no trata de hacer su papel en una sola línea, porque no le gustan los límites que muchos actores convierten en una rutina, que aburre a los televidentes.
Tiene algo de nobleza.
Gracias al amor que siente por su hijo, desarrolla la parte noble del personaje, lo que ha gozado de la admiración de los televidentes, por lo menos en Colombia, en donde ya está culminando la gustada novela que se transmite en Panamá por Canal 13.
"Uno interpreta los personajes a partir de vivencias personales o de las personas que están a tu alrededor", aclaró el artista.
Con relación a la infidelidad, aspecto que interpreta en el desarrollo de la novela, dijo que es parte de la cultura latina, de hombres y mujeres. La infidelidad es una conducta de falta de amor; y Antonio De La Torre lo lleva como un estandarte de su forma de vida.
Muy agradecido.
Tajarano considera que es un honor que muchas chicas lo consideren como un hombre súper sexi, aunque piensa que es inmerecido.
El actor agregó que en Colombia también lo catalogaron igual, pero cree que eso se debe a la característica de su personaje de hombre llanero, ese hombre rudo, de voz enérgica y carácter férreo. "Ser la máxima autoridad lleva carácter", y es lo que tuve que aprender a desarrollar".
Tiene más estabilidad en el trabajo que en su vida personal. "Es difícil, porque dentro de la novela se lleva una vida, la que te absorbe, a tal punto de olvidarte de la que llevas fuera del set".
En el desarrollo de la entrevista, el cubano recordó que en una ocasión le tocó hacer escala en Panamá, pero para su sorpresa y mejor experiencia, en el aeropuerto de Tocumen muchas personas lo rodearon para pedirle un autógrafo, pues en ese momento protagonizaba la telenovela Tabú.
Panamá es uno de los países que quisiera conocer, sobre todo, porque colombianos y cubanos le han hablado maravillas.