En adelante, el nombre de Medina es común en todos los círculos literarios, que lo invitan para que hable sobre la temática de sus obras, aunque no ha publicado ninguna, tiene varias en la mesa de noche esperando el momento para salir en busca de un editor.
Medina comenta que la escritura siempre le llamó la atención. Pero, que también la música ocupa una parte central en sus actividades diarias. Dos disciplinas, que él quiere llevar hasta perfeccionarlas y que le den los recursos para vivir lo más cómodo posible.
Por el momento, el finalista de concurso, se gana la vida como profesor de inglés en un centro de enseñanza, y ocupa el resto del tiempo en las lecturas que son sin horarios fijos y de una temática amplia, lee en inglés y en español.
El camino literario de este joven, se ha visto influenciado por las obras de otros escritores, tanto panameños como extranjeros, entre ellos están: Héctor Collado, a quien Medina tuvo la "osadía" de llevarle su primer poemario cuando tenía 22 años, de éste recibió una crítica constructiva , que lo hizo revisar el camino que llevaba en ese momento.
También el poeta Salvador Medina Barahona, tío de Javier, ha aportado en la carrera del sobrino, leyendo sus poemas y cuentos y con recomendaciones.
El pensamiento de Medina consiste, en que él mismo, tiene que hacer de crítico, "hay que tirar machete a todo lo que no sirva, aunque sean párrafos completos".
"Empecé escribiendo cuentos muy, muy cortos, hace unos cinco años aproximadamente. Luego me atrevía es escribir más páginas", agrega el escritor, que en ese entonces también devoraba las obras de escritores como: Julio Cortázar y Augusto Monterroso.
Luego vino la preparación para completar el libro de cuentos con el que concursó en el año 2007. "Me propuse que cada cuento de estos se defendiera solo" y para lograr este fin, se aferraba a las correcciones maratónicas de los textos, una, dos, tres..hasta que el oído le indicara que ya sonaban bien.
La colección de cuentos que gana la mención "En la bahía: mariposas y rupturas" le abre las puertas de las editoriales que se interesan por publicar la obra, pero que aún no tiene nada en blanco y negro y prefiere mejor esperar un tiempo más. "Considero que los escritores publican para ser entendidos por las otras personas, en su caso lo haría porque no puedo ser una isla".
Javier Medina no tiene horario para escribir. Si le viene la inspiración en un restaurante simplemente toma las servilletas y empieza a llenarlas de letras, y como escribe microcuentos, puede escribir uno por cada lado de estos mantelitos de papel blanco.
Considera importante seguir este camino, porque dentro de sus aspiraciones están la de solamente dedicarse a escribir o la de tocar instrumentos musicales.
Por lo pronto, tiene mucho que conversar con los amigos escritores, como el profesor Álvaro Valderas, "un primer lector de sus cuentos".
En su biblioteca tiene unos 700 títulos, muchos de los cuales aún esperan ser leídos. "Ellos (los libros) me escogen a mí.
Dentro de los autores panameños que considera buenos están: Salvador Medina, Héctor Collado, Consuelo Tomás, Pedro Rivera, entre otros.
Uno de los libros que no ha leído es el "Quijote".