Probablemente muchas personas ya estarán saturadas de oír hablar sobre la globalización, internet, bloques económicos, alianzas estratégicas y otra que surgieran en el momento. Pero la mayoría está más ocupada en sus quehaceres diarios o "realidad diaria", como el desempleo, la violencia, el costo de la vida y otros. En verdad que no se puede decir que este tipo de posición está equivocada, pues se trata de una cuestión cuyos efectos son sentidos en la piel, diariamente, por la gran mayoría de la población. Es difícil preocuparse por la caída de la bolsa de valores, cuando la propia familia está pasando dificultades financieras o interesarse por los últimos avances tecnológicos, si está desempleado.
La crisis económica por la cual pasan la mayoría de los países han traído grandes resultados; si no que lo digan las entonces masas de desempleados o menos favorecidos financieramente. En este panorama, la tendencia es que las personas "se cierran" para intentar superar sus dificultades, sin tratar de abordar temas como la degradación ambiental o la violación de los derechos humanos y hasta se sienten impotentes ante la compleja problemática global.
Sin embargo, si nos detenemos a analizar más profundamente sobre este tema, confirmaremos que todos esos temas están interrelacionados y que comprender esa relación es fundamental para tener una vida más consciente y productiva. Ahora me gustaría abordar un tema dirigido a la actividad individual frente a las transformaciones que están caracterizando la época actual y de las perspectivas para el futuro: el papel de cada uno en el nuevo milenio.
Vamos a enfocar el cambio del milenio desde un punto de vista más humano. El ser humano basa la mayor parte de su vida en símbolos y en los significados que él atribuye a los fenómenos y elementos que componen su ambiente. El cambio de milenio así como el de año nuevo, es un símbolo de cambio. En realidad, el mundo se está transformando constantemente y el inicio de un nuevo siglo incita en las personas sentimientos como la esperanza, pesimismo, alegría, angustia, coraje y miedo.
Con el fin de entender mejor esta cuestión, vamos el siguiente fragmento de la propuesta de paz de 1998, del presidente de la Soka Gakkai Internacional, (Organización que promueve a nivel mundial el intercambio cultural en la búsqueda de valores comunes tales como la tolerancia y la coexistencia pacífica) Dr. Daisaku Ikeda titulada: "La humanidad y el nuevo milenio: de caos al cosmos"
"En su ensayo Historia y Escatología, Berdjaev propone tres categorías de tiempo: cósmico, histórico y existencial.
El tiempo cósmico, que cabe concebir, también, como tiempo físico, es mensurable a través de calendario o de reloj; un día tiene veinticuatro horas; un año, 365 días y así, sucesivamente. Es el tiempo que se mide con respecto al movimiento regular del sistema solar.
El tiempo histórico es el concepto que empleamos en expresiones como "el siglo XX", el año 100 a.C., o "el segundo milenio", donde aludimos a una división trazada sobre el eje del tiempo físico. Un ejemplo más familiar es el término "hoy" al que se considera vagamente, como una extensión del "ayer" o el término "mañana", al que se considera una extensión de "hoy".
Berdjaev declara que la temporalidad cósmica e histórica constituye un "tiempo caído". Este juicio puede ser aceptado en lo que concierne al tiempo físico, pues se trata de una entidad puramente teórica, contenida en sí misma y aislada de nuestra participación subjetiva. ¿Pero porqué dice eso el tiempo histórico? Con respecto a este último, alude a un futuro que "devora" el presente y lo transforma en pasado. Esta formulación merece nuestra mirada más atenta.
En el transcurso de nuestra existencia cotidiana, tendemos a dejar transcurrir el tiempo, a dejar que el mañana llegue como una mera continuación de hoy, sin ningún esfuerzo intencional. Los días, así vividos, son extensiones de inercia y en este contexto no es muy fácil perder de vista un hecho de importancia crítica: el mañana fructífero sólo sobreviene a partir del hoy bien aprovechado.
Lo que Berdjaev denomina "tiempo existencias" es lo que uno experimenta cuando se libera del "tiempo caído" de la inercia diaria. Es la vivencia del júbilo y plenitud que uno siente cuando "se apodera del instante" y cumple su misión humana intrínseca" (propuesta de paz de Daisaku Ikeda, 1998, "La humanidad y el nuevo milenio: Del Caos al Cosmos"). Teniendo en mente este concepto, podemos entender porqué, conmemoramos un aniversario, celebramos la llegada de un nuevo año, o damos tanta importancia al hecho de llegar a los quince años de edad. Son momentos en la ininterrumpida corriente de tiempo a los cuales atribuimos un valor especial, un significado y que usamos como referencias en nuestra jornada por la existencia. Además de eso, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, enfatiza la necesidad de valorizarnos de lo que él llama "momento capturado", o sea, que nos empeñamos en percibir la importancia de cada instante, realizando acciones concretas para vivir de la manera más significativa posible.
En la misma propuesta el presidente de la SGI esclarece: "Sin embargo, de mucho interés para nosotros, como seres humanos, son los resultados que se manifiestan en el futuro. Más que ningún otro factor, estos quedan configurados por las causas internas que existen en el instante actual. Es decir, por la intensidad de nuestra convicción en el plano del "tiempo existencia", para decirlo con los términos de Berdjaev. Esta noción es la clave para entender el hecho de que el "momento presente" es el centro de los cambios (o lo es todo directamente). Y marca un claro contraste con esa otra visión del tiempo histórico donde el futuro" devora" el presente. Pues sin ese "ahora" como eje central, el pasado y el futuro son abstracciones vacías e ilusorias. Nuestro enfoque certero tiene que centrarse en nosotros mismos, en el momento actual. Los actos que acometemos en este mismo instante tienen que estar impregnados de intensidad, por entender que la profundidad de esta determinación interior es el factor crucial que define el futuro y construye la historia. Esta visión del tiempo y la causalidad, podemos definirla como simultaneidad de causa y efecto".