Vamos ahora a hablar de la importancia que este concurso tiene para nuestro País. En primer lugar, se trata de una buena inversión desde el punto de vista del espectáculo musical en sí. Se podrá contar con una semana entera de música clásica de calidad. Digamos que para la oferta cultural de nuestro país es un progreso, y una posible oferta turística en el futuro. Pero lo más importante es el efecto que se persigue aquí. Se trata de que los jóvenes músicos panameños puedan constatar el nivel de excelencia que se puede alcanzar a temprana edad, si se estudia con seriedad. Nuestros jóvenes tienen que comprender que su nivel es bajo, pero que nada les impide llegar a estas alturas. Quiero decir que no hay nada genético en un ruso que le impida a un panameño llegar a ese nivel. De hecho, pensemos en lo variado de nuestro origen racial :chino, africano, hindú, judío, español, francés..etc.. . Así que no sólo puede un panameño ser boxeador o jinete, sino también pianista de concierto. Sin embargo, no cabe culpar a nuestros jóvenes demasiado, pues si a veces son perezosos , es cierto también que no encuentran ni el ambiente ni el nivel de enseñanza necesario para desarrollar esos talentos. Es el mismo problema que tenemos con nuestros atletas olímpicos. No existe apoyo oficial adecuado. .La enseñanza de la música en Panamá es deficiente, tanto para los más pequeños, que no encuentran una enseñanza adecuada, como luego en los centros oficiales .
Lo primero es darle a todos los futuros músicos un nivel adecuado en lectura ( solfeo), incluyendo entrenamiento auditivo con el uso de computadoras. Los modernos métodos de integración Armonía-contrapunto, derivados de los de Schenker, son ya indispensables. Hay que ponerse al día señores¡- Respecto a los instrumentistas, sólo aquellos que tocan un instrumento muy bien , pueden enseñarlo adecuadamente. En el caso del piano, por ejemplo, la escuela técnica rusa,; que fue acogida también en Estados Unidos y en toda Europa, es ya la única que puede enseñarse. Eso quiere decir: la utilización del peso del brazo sobre los dedos, el ataque al fondo de la tecla, las digitaciones transcendentes y ultra seguras, el diferente peso aplicado a cada nota en un acorde, la formación estilística y la preparación de la memoria mediante el análisis profundo de las obras. Cuando uno descubre que en Panamá todavía algunos enseñan a tocar con una mano totalmente relajada, con una pedalización anárquica, con pseudo rubatos espantosos y sin siquiera respetar los silencios, dan ganas de ponerse a llorar.
Un llamado de atención también respecto a la revolución que en los años 60 se vivió respecto al uso obligado de ediciones creíbles (URTEXT), o al importante aspecto de la ornamentación, que algunos creen saldado con una tabla de equivalencias del hijo de J.S. Bach.;y no es tan sencillo.
Bueno, pues lo mismo, pero peor, se aplica a la enseñanza del violín, viola o violoncello..
Ojalá que este Concurso Internacional nos abra los ojos sobre lo que SI SE PUEDE hacer por la música en Panamá.