La mayoría de las mujeres tienen tres opciones cuando se casan en el mundo angloparlante: adoptar el nombre de su esposo, mantener el suyo de solteras o combinar ambos con un guión.
Sin embargo, en el caso de Kate Middleton, quien el 29 de abril pasará a formar parte de la familia real británica al contraer matrimonio con el príncipe William, la elección no es tan sencilla ni está en sus manos.
Es posible que sea conocida como princesa, quizá duquesa o incluso condesa, pero el título lo escogerá la reina Isabel II y podría ser todo un misterio hasta poco antes de su boda.
Algunas de las opciones no suenan tan bien. Expertos en la realeza señalan que es posible que Middleton termine con un nombre nada femenino: Su Alteza Real Princesa William de Gales, una denominación que opaca el aura de cuento de hadas de la boda.
El título tiene sentido desde el punto de vista de la tradición, lo cual es muy importante cuando se trata de la reina y sus subalternos, pero simplemente no es muy femenino.
El biógrafo de la realeza Hugo Vickers sostiene que en teoría a ella no la pueden llamar simplemente princesa Catherine, pues esto implicaría que era la hija del príncipe Carlos en lugar de la nuera.
Por lo que todo la responsabilidad recae en la reina Isabel.
El dilema surge en parte debido al largo mandato de la reina. Como ella sigue en el trono después de seis décadas, su hijo el príncipe Carlos, como su heredero a la corona, sigue teniendo el título de príncipe de Gales.
Esto implica que William aún no es el príncipe de Gales, una denominación que por tradición le pertenece al heredero al trono, por lo que no tiene una posición formal.