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Conmemoran 50 años de Convenios de Ginebra


Una reflexión acerca de lo que ha acontecido durante los últimos cincuenta años, o el período de vigencia de los Convenios de Ginebra, para examinar el presente y considerar el futuro del Derecho Internacional Humanitario y de la acción humanitaria, es la sugerencia que ha hecho el Comité Internacional de la Cruz Roja en las postrimerías del presente siglo.
Y es que este 12 de agosto se conmemora el quincuagésimo aniversario de la aprobación de estos convenios, una iniciativa que desde el siglo pasado tuvo a bien impulsar el CICR, primeramente a través del creador del Movimiento, el suizo Henry Dunant, quien al ver los desastres causados por la guerra se sensibilizó y hasta escribió la obra "Recuerdos del Solferino", un llamado a mejorar la suerte de los combatientes heridos, el cual se vio materializado en 1864 cuando el gobierno de Suiza convocó a una Conferencia y los 12 estados participantes firmaron un documento sobre esta base.
CAMPAÑA INTERNACIONAL
Este año, el Comité Internacional de la Cruz Roja, consciente del incontable número de personas que se han beneficiado con la protección que asignan los Convenios de Ginebra, pero con el convencimiento de la necesidad de profundizar en la conciencia mundial, especialmente de la sociedad civil, de que los sufrimientos de la guerra competen a la totalidad de los habitantes del planeta, ha lanzado la campaña internacional "Testimonios sobre la guerra", "hasta la guerra tiene límites".
Dicha campaña lleva, además, el objetivo de "fomentar debates sobre el Derecho Humanitario en el contexto de los conflictos actuales. Su finalidad es la de hacer participar a quienes han vivido la guerra". Es que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha trabajado durante décadas a favor de las víctimas de los conflictos armados, e incluso ha hablado en nombre de éstas, por lo que ahora es la propia población afectada por la guerra la que opina acerca de los límites que el DIH impone a las batallas bélicas.
RESPETO AL DIH
De igual manera, el CICR pretende movilizar la conciencia pública en el plano nacional, de tal manera que los gobiernos "respeten y hagan respetar el DIH", lo que se puede conseguir con una difusión masiva, a través de los diferentes mecanismos, aparte de la instrucción que se realice entre las fuerzas armadas, colaboradores en el ámbito humanitario, periodistas, catedráticos, entre otros sectores.
Por otra parte, también busca el fomento de un debate más amplio, ya que "a causa de los escasos conocimientos del DIH, se cree que es una rama del derecho que aún debe formarse. El desafío es acabar con esta idea, pues, de hecho, es una rama bastante completa que, sin embargo, se amplía y se puntualiza cada vez más (por ejemplo, el Tratado de Ottawa, la Corte Penal Internacional). La intención del CICR no es la de fomentar la aprobación de un nuevo convenio, sino movilizar para una mejor aplicación del derecho existente".
Entre los testimonios divulgados por el Comité Internacional de la Cruz Roja para esta ocasión, de las guerras de Sudáfrica, Abjasia (Georgia), Somalia, Bosnia-Herzegovina, El Salvador y Filipinas, hemos escogido algunos, cual de todos más dramático y triste, reflejos absolutos de lo que es la guerra y las secuelas que deja, para que a través de ellos reflexiones, aún más de la necesidad de poner en vigencia el concepto que ha internacionalizado esta organización humanitaria, acerca de que "hasta la guerra tiene límites".
TESTIMONIOS PARA NO OLVIDAR
Este es el caso de Amílcar Cruz Nolasco, 34 años de edad, excombatiente de El Salvador. "Nació en el seno de una familia campesina, pobre y reprimida. Cuando la confrontación socio-política alcanzó el status de guerra civil, Amílcar tenía apenas 15 años. l y su familia tuvieron que huir a las montañas que bordean el pueblo de Arcatao, en Chalatenango, para evitar ser asesinados por los soldados, como le había sucedido a muchos de sus vecinos".
Las circunstancias le obligaron a tomar parte activa en los combates, en donde se le conocía como Gerardo. Allí "se especializó como zapador. De él dependían muchos de los campos minados que su grupo colocaba alrededor de sus campamentos o poblados que controlaban para impedir la llegada de los enemigos".
"El 5 de agosto de 1990 -narró Cruz Nolasco- estaba desactivando una mina en el cantón La Escopeta, en el Departamento de Cabañas, en un campo minado defensivo (para los guerrilleros), pero por ahí transitaba mucha población civil y decidieron quitarlo. En el momento en que estaba desactivando la mina, se produjo una explosión y volví en sí a varios metros de distancia. Logré darme cuenta que había perdido totalmente una mano y que la otra pendía sólo de un pedacito de piel".
Al final tuvieron que amputarle la mano, por lo cual hoy día no cuenta con estos dos órganos, pero ha continuado la vida. Se casó y tiene dos hijos, además es propietario de un pequeño comercio del cual vive. En su testimonio, Cruz Nolasco dijo que "nuestra lucha fue muy dura. Ahora logramos que se reformaran las leyes y que surgiera la democracia, pero mi mensaje es que no se deben justificar las guerras, porque siempre los afectados son los mismos pobres, tanto de un bando como del otro. Las minas no debieran ser permitidas, porque afectan a los civiles e incluso a los mismos combatientes".
EL DESTINO DE NICOLAS PEREZ
Los conflictos armados en el hermano país de Colombia no cesan y su lucha ya está teniendo repercusiones en territorio panameño, especialmente en el área fronteriza. Pero el asunto no solamente queda allí, sino que un panameño, Nicolás Pérez, ha quedado inmerso, sin querer, en este problema, ya que desde hace varios meses se encuentra secuestrado, en virtud de que el avión en que viajaba de regreso a Panamá fue capturado por los insurgentes.
Este ciudadano se ha visto afectado por las consecuencias de una guerra de la cual, probablemente, solamente sabía lo que reportaban los medios de comunicación social. Las delegaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja de Colombia y la Regional de Guatemala, además de la Cruz Roja Panameña, han realizado gestiones humnitarias con el propósito de lograr su liberación, pero aún, en vísperas de la conmemoración de los 50 años de suscripción de los Convenios de Ginebra, permanece como rehén, mientras su familia, acá en Panamá está desesperada.
Estas son las consecuencias de la guerra que nadie desea, pero que se dan. Es por ello que el Comité Internacional de la Cruz Roja, en los albores del nuevo milenio, insiste en la necesidad de "examinar los asuntos humanitarios, mediante un debate universal. A fin de fomentarlo, de evaluar el pasado y tener esperanzas en el futuro, el proyecto "Testimonios sobre la guerra" reunirá nueva y valiosa información, directamente tomada de quienes son los más concernidos por el derecho de guerra, tanto por sus logros como por sus defectos".
CONFERENCIA INTERNACIONAL
Dentro de este contexto, lleva adelante los preparativos para la realización de la XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, del 31 de octubre al 6 de noviembre del año en curso, en la que participarán las delegaciones de las Sociedades Nacionales, del Comité Internacional de la Cruz Roja, de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y de los Estados Partes en los Convenios de Ginebra.
Los temas principales de esta Conferencia y las bases del Plan de Acción son: protección de las víctimas de los conflictos armados, respuesta humanitaria, salud, servicios y principios humanitarios; además de que constituye el foro ideal, "una oportunidad excelente y única para que todos los miembros de ésta formulen promesas para el futuro. Convertir la buena voluntad en un compromiso humanitario para el nuevo milenio".
PARTICIPACION PANAMEÑA
Panamá desde 1967 es signataria de los Convenios de Ginebra, a través de la Ley No. 59 del 2 de febrero de 1967; la Ley No. 21 de 31 de mayo de 1995, concerniente a los Protocolos, y la Ley No. 66 de 30 de diciembre de 1996, referente a las minas terrestres antipersonales. Adicionalmente, suscribió el Tratado para la Prohibición Total de Minas Contrapersonas, durante la conferencia de Otawa de 1996. De igual manera, desde el 25 de agosto de 1997, mediante Decreto Ejecutivo No.154, el gobierno panameño procedió a la creación de la Comisión Nacional para la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, cuya organización y capacitación ha estado a cargo del Comité Internacional de la Cruz Roja, por intermedio de la delegación regional de Guatemala, los Servicios Consultativos y la Cruz Roja Panameña.
Este organismo está integrado por los siguientes Ministerios: Relaciones Exteriores que lo preside, Educación, de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, Gobierno y Justicia, Presidencia, Salud, Público, Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Legislativa, Universidad de Panamá, Fuerza Pública, Sistema Nacional de Protección Civil, Cruz Roja Panameña, y el Comité Internacional de la Cruz Roja, como organismo consultor.


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66717
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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