Expertos en el manejo de esta enfermedad dan indicaciones que resultan útiles tanto a los pacientes, como a familiares y a la comunidad en general, ya sea para la prevención, diagnóstico o tratamiento. A saber:
1. Conozca que tipo de hemoglobina tiene usted, su pareja y familiares de ambos. Si es AA es normal, si es AS es portador/a y si es SS es falcémico.
2. La prueba sanguínea que permite saber su tipo de hemoglobina se llama electroforésis de hemoglobina.
3. La AF es hereditaria, crónica, no se cura, se controla, es común que haya anemia permanente, ictericia y dolor.
4. Los tipos de sangre son: O, A, B y AB.
5. Vacunas importantes en casos de AF para ayudar al control temprano de ella son: Neumo-23, Influenza, Hepatitis-B.
6. Aceptar la enfermedad es importante. Esto permite convivir mejor con ella (a tolerarla y el dolor agudo que le es característico).
7. Actualizarse es esencial: Lea, comente, investigue todo lo relativo a ella.
8. Aprenda a palpar su cuerpo para conocer si hay crecimiento súbito del bazo, lo cual es una mala señal.
9. Indague en su árbol familiar y recomiende a todos los miembros hacerse los exámenes del caso. Ante cualquier señal de oclusión vascular acuda al médico sin dilación. (No olvide que sus glóbulos rojos no son lisos y redondos como los normales, son retorcidos, duros y pegajosos lo que dificulta la circulación.
10. Personas con enfermedad vascular localizada (disminuciones motoras, alteraciones visuales, parálisis o molestias en un lado de la cara) han de estar alertas.
11. Tenga presente que una crisis puede comenzar si usted tiene una infección como un resfrío o una gripe, si usted está muy cansado, si hace demasiado ejercicio, si no está tomando suficiente agua o líquidos, o si usted no tiene suficiente oxígeno en la sangre. El tiempo frío también puede desencadenar una crisis.
12. Recuerde al acudir al hospital traer los siguientes documentos del paciente falcémico: carnet de asegurado y ficha (sólo los asegurados lo requieren), tarjeta de cita y tarjeta de vacunas.
Información adicional la puede obtener en los teléfonos 225-1546 extensiones 239, 324, 234, 155 y 249, de la Fundación Infantil de Anemia Falciforme del Hospital del Niño.
El doctor recalcó tambien que es muy importante lavarse bien las manos con agua y jabón cuando se va a preparar el suero de rehidratación oral. Y, luego se procede a echar en un litro de agua potable o hervida el contenido del sobre.
Respecto a la cantidad que se les da del suero, según la edad del bebé/niño/a, después de cada evacuación, el galeno dijo que si se trata de menores de 3 meses se aconseja darle de 2 a 5 onzas; a los bebés de entre 3 y 6 meses darle de 5 a 6 onzas, mientras que a los mayores de 6 meses se recomienda darles de 6 a 8 onzas, preferiblemente en taza o con cucharita. Y, si el/la niño/a se lo toma y continúa con sed, se le puede dar la cantidad que él desea.
Por otra parte, el pediatra dijo que "si el niño vomita esperamos unos 15 minutos y nuevamente se lo damos con cucharita, poco a poco".
"Es importante también", enfatizó, "que no se le de al niño ningún tipo de purgante ni remedios caseros, ya que muchas veces estas hierbas empeoran el caso".
Tampoco se debe consultar a curanderos ni boticarios, sólo al personal de salud (médico o promotor de salud de su área), ni se debe dar ningún tipo de medicamento que no esté indicado.
Para finalizar, el pediatra recomendó, entre otras cosas que si el/la bebé toma pecho, no suspendérselo en ningún momento. Y, en el caso de aquellos a los que se les dan fórmulas comerciales, utilizar leches libres de lactosa o fórmulas de soya mientras dure la diarrea o diluir la leche (1/2 leche y 1/2 agua). En cuanto a los/las niños/as más grandecitos/as, dijo que se le puede dar sopas, calditos, agüita de arroz, jugos de manzana, agua de pipa, cereales y verduras. Pero, se deben evitar los alimentos con mucho condimento o fritos.
encarguen de cocinar, limpiar, hacer las compras y cuidar a otros niños si los
hay.
- Use un buen sostén para amamantar, día y noche.
- Elija sostenes que sean cómodos y que le queden bien. Deben acomodarle de
tal manera que ofrezcan apoyo, pero no deben quedarle tan apretados como para
enterrarse en sus senos o su espalda. Los sostenes con tazas de algodón son
mejores que los que tienen tazas sintéticas puesto que permiten una mayor
circulación del aire alrededor de los pezones. - Lávese las manos (y también las uñas) con agua caliente y jabonosa antes de
tocarse los senos. - Lávese los senos diariamente cuando se duche pero no use jabón. Este puede
secar la piel y quitarle los aceites que ayudan a mantener suaves y naturalmente
húmedos el pezón y la areola (la piel oscura alrededor del pezón). - Pásese suavemente un poquito de su leche por los pezones después de cada
amamantamiento. Luego, déjelos al aire para que se sequen por lo menos durante
unos 5 minutos.
Suele ocurrir que los primeros días del amamantamiento sus pezones le duelan. Esto no es motivo de alarma, a menos que los dolores sean muy fuertes o duren más de una semana. De ser así, consulte a su proveedor de servicios médicos.
La causa más frecuente de pezones doloridos pudiera ser que el bebé se apega incorrectamente al seno. Por ende, asegúrese de 1) esperar que la boca de su bebé se abra bastante antes de que éste se enganche, y 2) acercarlo suficiente hacia su seno de modo que su nariz, mejilla y barbilla toquen el seno. La boca del bebé debe estar colocada sobre la aréola.
Otra causa de pezones sensitivos es por retirar al bebé de su seno sin parar la succión. Por ello, deslice suavemente uno de sus dedos hacia el extremo de la boca del bebé antes de retirar su seno.
Aconsejable es también cambiar de posición cuando amamanta. Así las encías de su bebé no presionarán siempre en el mismo lugar, lo que podría dar lugar no sólo a dolor sino también a moretones.
Es recomendable, además, comenzar a amantar con el seno menos sensitivo, pues las succiones más fuertes las da el bebé cuando comienza a chupar. Finalmente, el uso de lanolina pura (o leche materna) es de gran alivio cuando sus pezones están adoloridos.