Estirarse cada mañana e intentar mantener el buen humor, nos ayudará a estar bien erguidos.
Al caminar debemos mantener una postura erguida con el vientre hacia dentro (abdomen plano) los hombros hacia atrás y la cabeza derecha.
Mantener la piel bien hidratada.
Hacer ejercicio que favorezca el cuidado de la espalda como la gimnasia controlada del tipo de reeducación postural, natación (estilo espalda).
Evitar mantener la misma postura durante períodos largos de tiempo.
Es aconsejable realizar masajes de amasamiento, tanto a nivel cervical como dorsolumbar, a fin de mantener la musculatura relajada, sin contracturas, puede ser manual o con técnicas de hidroterapia.
La cera no debe ser removida, "la única razón sería por vanidad", ya que tiene dos funciones importantes.
Primero tiene sustancias químicas especiales que combaten las infecciones que podrían dañar la piel del interior del canal auditivo. Y también, actúa como un escudo entre el mundo exterior y el tímpano.
Cuando el polvo, la suciedad y otras sustancias se te meten en el oído, la cera los atrapa para que no puedan avanzar más.
En el oído interno, encima de la cóclea, hay tres pequeños conductos enrollados en espiral denominados canales semicirculares.
Al igual que la cóclea, están llenos de líquido y contienen en su interior miles de pelitos microscópicos. Cuando mueves la cabeza, el líquido que hay en el interior de los canales semicirculares también se mueve.
El líquido desplaza los vellitos, que transmiten señales nerviosas al cerebro sobre la posición de la cabeza. Y, en menos de un segundo, el cerebro envía información a los músculos adecuados para que puedas mantener el equilibrio.
En resumen, nuestros oídos son una bendición. Sólo nos queda cuidar de ellos (evitar ruidos fuertes y no limpiarlos) y no estorbar a la naturaleza.
No introducir ningún objeto en el oído.
Evitar los ruidos fuertes.
Al utilizar los audífonos del iPod o MP3 para escuchar música hacerlo con el volumen bajo y por poco tiempo.
Sólo debe limpiarse la parte externa del oído.