Alguna de las funciones más importantes de la piel es actuar como barrera frente a sustancias tóxicas, evitar pérdida de agua y prevenir enfermedades.
Todos los días sometemos a la piel a diversas agresiones que alteran su pH, por ello debemos mantenerla limpia, pero tomando en cuenta que al lavarla se puede deshidratar, desengrasar o irritar.
Es importante tener presente que la temperatura del agua no debe superar los 38°C y los productos de limpieza de la piel solo deben administrarse en pequeñas cantidades; por ejemplo, las barras de jabón no deberían frotarse contra la piel más de 2 o 3 veces.
En la ducha, la piel se expone a un estrés mayor que durante un lavado. Se recomienda solo ducharse una vez al día y no exponerse a más de 10 minutos bajo la ducha.
Es recomendable cambiar la temperatura para estimular la circulación.