Variedades

Consideradas indiscutiblemente exoticas

Se caracterizan por su alto contenido en agentes antioxidantes, lo que las hace ideales para prevenir el envejecimiento de la piel, el estrés y mantener el sistema inmunológico.


CON COLORES muy llamativos, aromas peculiares y unas formas muy originales, las frutas tropicales son el elemento nutricional destacado de esta temporada, a pesar de que por su condición natural, están a nuestro alcance durante todo el año.
Estas frutas nombradas exóticas, cuyo peso total es agua entre un 80% y un 93%, son la fuente natural más concentrada en vitaminas, sales minerales, elementos fitoquímicos (flavonoides y carotenoides) y fibra, mayoritariamente soluble (pectina y mucílagos). Esta clase de fibra se fermenta fundamentalmente en el colon por la acción de las bacterias intestinales, favoreciendo la renovación de la flora intestinal. La capacidad de la fibra de captar agua le permite actuar sobre el tránsito intestinal, aumentando el volumen de las heces, haciéndolas más fluidas y favoreciendo su evacuación.
A ello, hay que sumar otras propiedades menos tangibles como la de reducir la absorción en el organismo de los excesos de colesterol y grasa, así como la de retener los azúcares en el intestino para liberarlos posteriormente y de forma dosificada en la sangre; con ello, se logra un nivel más suave de glucemia (nivel de glucosa en sangre), efecto muy beneficioso para las personas diabéticas.
El valor energético de las frutas tropicales viene determinado por el contenido en hidratos de carbono simples (glucosa, sacarosa y, principalmente, fructosa), si bien la proporción es diferente en función de las especies. Las más ricas en azúcares son la chirimoya, el níspero maduro, el caqui, el mango y la piña. Estos azúcares son del todo aconsejables cuando uno se somete a ejercicios físicos intensos, dado que la principal propiedad de sus azúcares es que pasan directamente a la sangre sin necesidad de ser digeridos, proporcionando energía al organismo de forma rápida.
Las aportaciones de sales minerales también son interesantes, siendo las más abundantes las de potasio y magnesio, que inciden a modo positivo en la transmisión del impulso nervioso y en el movimiento muscular. El potasio ayuda, además, a controlar la presión sanguínea y a mantener un ritmo cardiaco regular. Por último, estas frutas tropicales apenas contienen sodio por lo que cumplen todos los requisitos para ser consideradas alimentos cardiosaludables. Las aportaciones de proteínas y grasa, salvo en el aguacate y el coco, son mínimas.

Las frutas tropicales son muy ricas en ácido ascórbico o vitamina C, hasta el punto de constituirse en la segunda fuente más importante de esta vitamina después de los cítricos, que son superados en este aspecto por la guayaba y el kiwi. Además, las frutas tropicales destacan por su alto contenido de ácidos orgánicos, como el málico o el cítrico, que confieren ese sabor ligeramente ácido tan característico en estos productos.
El cítrico potencia los efectos de la vitamina C, esencial para conservar un sistema inmunológico eficaz que nos proteja contra las infecciones. De hecho, basta con ingerir por día una fruta rica en esa vitamina para cubrir las recomendaciones dietéticas, pero para asegurar el aporte del resto de vitaminas y sales minerales se recomiendan entre dos y tres piezas por día, además de otros alimentos ricos en esos nutrientes como las verduras y las hortalizas. Las frutas tropicales, además, destacan por su elevado contenido en carotenoides, pigmentos vegetales con capacidad antioxidante.

 
Guayaba: Tiene la pulpa repleta de semillas. Concentra debajo de la piel doble cantidad de vitamina C que las frutas cítricas.
Kiwi: Rico en fibra soluble e insoluble, con potente efecto laxante, y en vitaminas C, E y ácido fólico (necesario para la maduración de los glóbulos rojos y cuyo déficit causa anemia). Un kiwi al día cubre las necesidades de vitamina C en una persona adulta.


fecha edicion
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217441
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América