La sal de mesa (cloruro sódico) que usamos para cocinar y aliñar los alimentos es el alimento más concentrado en sodio; en concreto, un gramo de sal contiene aproximadamente un 40% de sodio, es decir, unos 400 miligramos.
Los alimentos frescos también contienen sodio en su composición, siendo más abundante en quesos, huevos, carnes (más abundante en las vísceras), pescados y lácteos, en definitiva, en alimentos de origen animal. A través de los alimentos frescos ingerimos aproximadamente el 10% del sodio que consumimos.