Un panameño, Jorge Ameer, eje central de la compañía estadounidense de cine "Hollywood Independents", siempre tuvo la intención de grabar una película que resaltara el encanto turístico de la isla Contadora, luego de producir el Festival de Cine Continental realizado en este sitio en el año 1997 y en el que participaron varios directores, productores y actores de películas norteamericanas.
Fue así que luego de siete años de escribir el guión, "Contadora es para enamorados" se incorpora a la significativa lista de proyectos cinematográficos concluidos en Panamá.
Se trata de un largometraje filmado por Hollywood Independents en una producción de AJ- Productions y Zippity Duda Productions, en donde se desenvuelve un triángulo amoroso entre tres personajes cautivados por los exóticos parajes de la isla Contadora. Según Jorge, productor, director y escritor de la película, la idea fue vendida a sus socios y productores, quienes al principio se negaron y solicitaron la grabación en la Isla Catalina ubicada en Los Ángeles. "Como panameño insistí que se realizara la filmación en esta isla y junto con el patrocinio del Grupo Hotelero del Pacífico y Aeroperlas, la propuesta fue un poco más fácil de vender", señaló Ameer, ya que la mayor preocupación era el traslado de todo el equipo.
"Cantadora es para enamorados" terminó su rodaje el pasado 24 de agosto, luego de una semana y media de trabajo, de al menos 20 horas de filmación diaria y es considerada una producción para personas de criterio formado.
Luego de su proceso de edición, la película será estrenada en una exclusiva premier en uno de los festivales de cine más grande del mundo, tal como describió Ameer. Posteriormente se exhibirá en otros festivales e irá a las salas de cine de más de 25 ciudades de Estados Unidos, a principios del año 2007, y para el efecto de Panamá, las empresas colaboradoras tendrán derecho a una premier privada.
Fuera del gran círculo de amor que se desenvuelve a lo largo de toda la trama, los protagonistas principales de "Contadora es para enamorados", Vincent y Renee eran dos polos opuestos, según nos comentó Jorge Ameer. "Estos dos modelos eran sumamente exigentes, no se soportaban el uno al otro, al punto que competían y se celaban por la mayor atención".
Fue bastante difícil trabajar con estos dos personajes, pero al final la grabación se concluyó con gran éxito.
Por petición de su propio padre, el señor Albert George Ameer, Jorge llevó a todo el elenco de la película de visita a la casa de sus padres, en donde disfrutaron un momento agradable.
Lamentablemente, cuatro días después ( 29 de agosto) de la grata visita, el padre de Jorge falleció aparentemente de un ataque masivo de corazón.
Esta perdida ha motivado al productor a dedicar este su último trabajo a la memoria de su padre.
Qué florecer de sol, de luz y brisa
trae en su cesta verde mi verano…!
Qué fragancia lustral, qué juego vano,
qué repicar del aire tan de prisa…! El limonero en flor y la imprecisa
quebrada azul que corre allá en el llano…
La rosa de oro que soñó el lejano
placer de dar la vida en la sonrisa… Gloria de amanecer, lumbre de cielo,
embriaguez de la acacia que es el vuelo
de una avecilla frágil, libre, pura…!
báñame en tu rocío y en tu fiebre
para gozar de toda tu hermosura…! Por sentirme despierta en la cautiva
morada oscura de tu sangre, llevo
este amargo laurel de gajo nuevo
y esta miel de cilicio rediviva. Y no quiero saberme fugitiva
de la celda de amor en que me muevo:
porque el ángel te encuentre, yo renuevo
mis llamadas de intacta sensitiva.
quiere lograr la flor indivisible:
su cauto aroma velará tu frente. Como sierva te huí. Que te encadena
más ese afán de hallarme en la colmena,
carcelera celosa de tu mente!
Alondra muerta, flor de sol y cielo,
te dormiste a mis plantas
como si un viaje de certera flecha atravesara mudo
ésta tu blanca irradiación de nardos.
Tú bordaste el tapiz de la mañana
-mañanita de julia limpia y pura-
con el eco indeciso
de tu vida ya rota.
¡La hoz de plata
rozó aquella campana leve y mágica!
Era tu última queja. ¡Y yo miraba en plena caricia de mi sueño
tu pico negro abierto para el canto
del adiós sin retorno!
y de la miel de la corola virgen:
de los juegos del sol
en la pradera rosa, verde y lila,
Era tu manto de vellón de cielo
y tu frágil cobija fue la noche. ¡Cómo se alborazada tu garganta
-melodía desnuda-
cuando te me ibas recta hacia la cumbre
ignorada del alba! ¡Eras prisma de oro,
reina del aire,
con tus dos alas combas!
ese adorado corazón de nardos
que dormía en tu pecho de cristal. El pico, agudo, negro,
¿qué solicita ahora
de la nube de oro? ¡Muerta alondra de luz de mis mañanas,
abre tu pecho herido
y recógeme humilde,
encerrada por siempre en tu añoranza! Otra vez, extranjero, rubio auriga,
los nativos trigales pisoteaba.
Marta Lydia era un íbice, una espiga,
que Chahal, amoroso, custodiaba. Por esa antigua pena que fustiga
la estirpe de Balam, muda y esclava,
no doblegó la ráfaga enemiga
su verde corazón del cielo y lava. Infalible, segura, el pulso fuerte,
una sola consigna de odio y muerte,
ella, tan frágil, ¡ay! tan sensitiva. Ella, la flor, celeste guerrillera,
abatirá, conquistador, certera,
tu sien, la del Tonatihu, rediviva.
Era en ella el amor. La edad del trino.
La clara diosa, Atit, besó su frente.
Ella, vaso sagrado, limpia fuente.
Casa de oro, Gabriela, miel y vino. Pero la noche que Iztayul previno
cayó de pronto a medio sol naciente.
Oscuro pacto de águila y serpiente
vendió la flor, la casa y el camino. ¡Adiós amor, querida primavera!
Atormentado sueño de obsidiana
tiñó de sangre la canción primera. Ella de pie, sonriendo todavía,
del héroe herido silenciosa hermana,
cortando nieblas esperaba el día.