Uno de los problemas más graves que enfrenta la humanidad es el de la contaminación atmosférica causada principalmente, y en formas diversas por el hombre. La creciente industrialización obliga al uso excesivo de combustibles fósiles, como la hulla y el petróleo que desprenden, cuando su combustión no es completa. Además de dióxido o monóxido de carbono, importantes cantidades de óxidos de nitrógeno es liberado a través de la gasolina utilizada en los vehículos de motor.
Contribuye también a la contaminación el uso de compuestos del grupo de clorofluorocarbonos, empleados en envases de algunos desodorantes, insecticidas, plaguicidas y líquidos para refrigerador y sistemas de aire acondicionado. Estos compuestos originan en la estratosfera un aumento de cloro activo, sustancia que ataca al ozono. Lo hace perder un átomo y lo transforma en oxigeno originando así una notable disminución del ozono de la estratósfera, sustancia que nos protege del impacto de los rayos ultravioletas del Sol.
La atmósfera, es una capa invisible formada por la mezcla de varios gases, envuelve a la Tierra y constituye un elemento vital, imprescindible para la existencia del hombre y de los seres vivos. Refleja, absorbe y difunde la radiación solar, a la que la fuerza de la gravedad impide escapar al espacio. No obstante su delgadez, la atmósfera es esencial para la vida sobre la Tierra. Sin alimentos, el hombre podría vivir algunos días, sin atmósfera, algunos segundos.
Si la atmósfera desapareciera, las condiciones generales de nuestro planeta cambiaría radicalmente: reinaría un absoluto silencio, pues el sonido carecería de un medio para su transmisión, a falta de un agente moderador de la temperatura, los días y las noches sufrirían agudos contrastes, en la parte iluminada por el sol, el calor enviado por éste haría hervir los mares y, en la parte oscura, el frío congelaría parte de las aguas oceánicas.
Los adelantos científicos y tecnológicos han permitido a los hombres observar características de las distintas capas de la atmósfera, ignoradas hasta el presente siglo.
El hombre todavía no ha tomado conciencia de la importancia de la atmósfera, en vez de proteger esta capa la han contaminado en diversas formas, modificando algunas de sus propiedades y provocando, así, graves problemas de salud, no sólo para el hombre sino a la flora y la fauna.