Meg Ryan se unió a la reina Noor de Jordania en Cannes para elevar sus voces en contra de la proliferación de armas nucleares y para apoyar el documental “Countdown to zero”, sobre los peligros de la nuclearización.
Ryan, quien regresó a los escenarios, y la reina Noor participaron junto a la ex espía de la CIA, Valerie Plame, y la ex primera ministra noruega y enviada especial de la ONU para el Cambio Climático, Gro Harlem Brundtland, en la presentación en el Festival de Cannes -en la sección de sesiones especiales- de ese documental, dirigido por la británica Lucy Walker.
Un documental ya presentado hace unos días por el actor Michael Douglas en la ONU, de la mano de su secretario general, Ban Ki-moon, que resalta la amenaza nuclear existente, además de subrayar la responsabilidad y el papel de los medios en este debate.
La reina Noor, fundadora del movimiento “Global cero”, que tiene por objetivo eliminar los arsenales nucleares, destacó en la rueda de prensa que el documental debe ser visto “en todo el mundo”, especialmente “en los países donde las poblaciones han mostrado que están a favor de la eliminación de las armas nucleares”.
Con un “pequeño papel de asesora” para ofrecer una “perspectiva mundial” al proyecto, la reina señaló que se trata de una “verdad que molesta”, pero que debe estar presente e instó a las poblaciones de los diferentes países a protestar contra los líderes políticos que siguen en la carrera nuclear.
“Yo juego todo papel que me parece posible para hacer avanzar nuestros objetivos comunes que comparten millones de personas y muchos líderes políticos”, dijo la reina, antes de recordar que hay países que han anulado sus programas nucleares en los últimos diez años.
Y consideró que el documental puede tener un importante impacto en un movimiento global que debe marcar un mejor camino para el futuro.
Por su parte, Valerie Plame -cuyo nombre se filtró a la prensa durante el mandato de George W. Bush, lo que causó un gran escándalo- resaltó que durante su época en la CIA trabajó en el tema de la no proliferación de armas nucleares, algo que siempre le ha interesado.
“Cuando trabajaba para la CIA, llevábamos a cabo operaciones creativas para que las armas no cayeran en las manos inadecuadas, pero se trataba de retrasar lo inevitable, de comprar tiempo”, explicó Plame.