La escritora británica Joanne Kathleen Rowling estuvo a punto de no poder subir a un vuelo Nueva York-Londres el pasado mes de agosto, porque se negó a facturar junto con su equipaje el manuscrito del próximo libro de Harry Potter.
El incidente ocurrió después de descubrirse los planes para atentar contra aviones en vuelo. Los empleados de aduanas estadounidenses terminaron autorizando a la escritora a llevar a bordo este único ejemplar de su nuevo libro.
"Las consignas de seguridad reforzadas para las aerolíneas hicieron que el viaje de regreso de Nueva York fuese interesante, pues me negué a separarme del manuscrito del tomo 7", afirma J. K. Rowling en su web (www.jkrowling.com).
"Buena parte del texto fue escrito a mano y no había ninguna copia de lo que escribí durante mi estancia en Estados Unidos. Afortunadamente ellos me dejaron llevarlo, atado con gomas", explica.
"No sé lo que hubiera hecho si se hubiesen opuesto. Probablemente hubiese regresado (a Londres) en barco", agrega.