Variedades

Conversando con el pasado


El gran amor de la restauradora puertorriqueña Arleen Pabón es la arquitectura. Ese apego la llevó a estudiar una maestría, un doctorado en historia de la arquitectura, cursos en conservación patrimonial y derecho para entender las leyes que defienden el patrimonio.
"Mi vida es una especie de cadena, lo que relaciona cada eslabón es la arquitectura. Ella tiene un lenguaje muy poderoso que siempre tiene un diálogo con la gente; si la arquitectura es antigua, el diálogo es más importante porque nos permite conocer más del pasado y entender lo que fuimos", dijo.
La Dra. Pabón fue invitada a un simposio sobres metodologías de conservación patrimonial, donde participaron también profesionales de Italia, México y Panamá. Expuso el proyecto en el que asesoró al arquitecto Abel Misla: La hacienda "La Esmeralda".
En el lugar se pensaba destruir las ruinas para construir un centro comercial, su estudio desprendió que las edificaciones eran importantes, por lo que fueron reinterpretadas como la entrada del mall. El proyecto ganó el premio de excelencia en diseño del Colegio de Arquitectos de Puerto Rico.
Pabón hace la salvedad de que hay ruinas y ruinas. Ella no recomendaría este tipo de tratamiento para las ruinas de Panamá La Vieja. Considera que desviar la calle que pasa cerca del sitio es beneficioso. El rodaje y vibración de los carros, la contaminación de los gases nocivos que de éstos emanan desintegran y manchan los edificios. La experta citó el ejemplo de Las Cariátides, en Atenas. "Las pobrecitas parecen leprosas y las tuvieron que sacar y fue precisamente la contaminación ambiental lo que causó el deterioro de un mármol pentélico muy denso".
Nos explicó que Panamá La Vieja es única, y no tiene UNESCO que decirlo. En ella se ensayaron algunas cosas que nunca más se usaron en ningún otro lugar y que quedaron congeladas en el tiempo: una plaza cerca del mar y la plaza principal al lado de la catedral, más tarde todas se colocaron al frente.
En esta segunda visita la arquitecta Pabón notó los avances en los trabajos en el Casco Antiguo. Manifestó que el público no entiende que rehabilitar cascos históricos es una labor muy compleja que no tiene respuestas fáciles ni fórmulas mágicas, requiere mucho tiempo y dinero.
Le preocupan algunas intervenciones que hablan sobre "conservación light" o que tienen sabor a historicismo, pero que no lo son. "Cuando uno conserva edificios históricos, los conserva porque son evidencias del paso del tiempo. Nunca hacemos réplicas ni duplicaciones, eso es Disney y no nos interesa a nosotros, tampoco hacemos cosas que tienen un aire colonial, pero que no lo son. No, así no se trabaja", recalcó.


Recomienda, por el amor que le tiene al pueblo panameño y por el sentido universal de pertenencia de San Felipe y Santa Ana, que se haga una pausa para analizar los estándares de rehabilitación y de puesta en valor y ver cómo se llevan a cabo; también trabajar en conjunto con los arquitectos en el proceso de diseño para que no se altere, porque "podemos terminar con un San Felipe tan nuevo, tan nuevo, que no sea el San Felipe original ni histórico, entonces pierde su valor patrimonial".
Según la arquitecta Arleen Pabón un adecuado proceso de restauración debe realizarse de la siguiente manera:
Una vez escogido el inmueble, lo primero que debe hacerse es un estudio histórico: se estudian los archivos, fotografías y planos. Luego se procede en base a la información a generar un escrito en el que interpreta el valor, importancia y relevancia del edificio.
A continuación proceden los estudios "in situs": estudios de humedad, de salinidad, del estado de las paredes, estos estudios técnicos dan el perfil verdadero del edificio. La intervención física deben realizarla un conjunto de profesionales que pueda responder ante un hallazgo o solucionar problemas específicos. Esta parte del proceso debe durar preferiblemente un año o más, porque una edificación no se comporta de la misma manera durante la temporada de lluvia que en la seca, puede haber filtraciones que no se detecten en verano. Se documenta con fotografías y se levantan planos del estado actual de la edificación y con esta información se inicia el diseño.
Pabón expresó que desafortunadamente el proceso de diseño usualmente comienza con la compra del inmueble sin entender el estado general de la vivienda. El diseño debe hacerse en conjunto con la oficina de patrimonio. En el mejor de los casos esos planos deberían ser aprobados por una junta.
Los edificios históricos, al igual que los cascos históricos, son muy agradecidos y aceptan muchos cambios. "El casco histórico de Panamá fue diseñado para gente caminando y a caballo y ahora le hemos metido carros y taxis, pero tiene un límite. Es como si alguien me exige a mí que sea bailarina de ballet. Yo puedo ser profesora o puedo cocinarte algo rico, pero ¿bailarina de ballet? Los edificios históricos tienen sus límites. Hay que ver el casco histórico como una entidad y no edificio por edificio; es un organismo, es como si yo no me sintiera bien y sólo me alivian un dedo de la mano", manifestó.
Preguntamos a Arleen Pabón la manera de hacer que las edificaciones históricas sean rentables o por lo menos autosostenibles. "Hay edificios en los que se puede hacer eso y hay otros en los que no. Una catedral nunca será rentable, una plaza tampoco. El gobierno puede generar fondos alquilando salones para eventos especiales en los lugares donde se pueda", fue su respuesta.
Señaló que mucha gente lo ve con alarma diciendo que no se pueden privatizar o cobrar la entrada al público; sin embargo, pedir una cifra razonable con garantías de que el público no hará desastres es una posible solución. A Pabón se le entregó un cuartel que habían "remodelado" destruyendo por completo su identidad histórica, pero lo tenían y había que aprovecharlo. La especialista creó una junta y se empezó a alquilar el lugar para bautizos, bodas y fiestas de quinceaños y, en menos de un año, el edificio se pagó su propio mantenimiento y ya tenía fondos para cuando hubiera que pintarlo. Está situado muy cerca del Morro, lugar visitado por 1.5 millones de personas al año; a la arquitecta se le ocurrió la idea de poner unos lindos carros que vendieran refrescos ya que en la isla hace tanto calor. Hoy por hoy el espacio es muy querido por propios y extranjero y tan bello que Dayanara Torres y Marc Anthony celebraron allí su boda.
"Lo ideal es que las estructuras históricas sean autosostenibles", expresó Pabón, pero, "la responsabilidad está allí, dejen dinero o no hay que hacerlo. El mantenimiento del patrimonio es una responsabilidad que tenemos que asumir como país y localidad".


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133271
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América