Así como Maribel, muchas personas han tenido que encarar la aterradora experiencia de la soledad, que según el diccionario es la carencia voluntaria o involuntaria de compañía y la melancolía que se siente por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
El psicólogo Licdo. Christian Tejeira señala que el desprendimiento de una persona querida afecta gran parte a la otra, y el proceso de recuperación es sumamente largo, porque existe todo un mundo de pequeñas situaciones u objetos que están unidos.
El especialista señala que uno de los principales factores que entran al escenario de la soledad es la depresión. Al llegar a esta situación, se recomienda interactuar con otras personas para drenar el dolor por la pérdida del ser querido.
Tejeira afirma que existen diferentes tipos de soledad entre ellas: la pérdida de la pareja, de los padres, un hijo, un familiar cercano o un amigo. Cualquiera que sea el caso es importante que quienes conviven con la soledad no se encierren en su dolor.
En el caso de la pérdida del ser querido, debemos acudir a un psicólogo u orientador, quienes son personas que pueden dar la ayuda necesaria para sobrellevar ese dolor. Luego, el sujeto tendrá que desarrollar diferentes actividades para soportar la carencia del ser querido.
Esta situación es de mucho cuidado y no se puede resolver de la noche a la mañana. Si el individuo afectado muestra una notable conducta de bienestar, la alarma debe sonar pues la persona no ha soltado ese dolor que lleva dentro, lo que puede llevarlo a una profunda depresión.
El interés por las cosas que más le gustaba, descuidar el trabajo, empezar a sentirse más enfermo que nunca, el abandono de su imagen personal, la tristeza y la evasión de cualquier actividad que realizaba, son características que un psicólogo puede considerar como indicios de que una persona está pasando por una situación difícil en su vida íntima.
Como toda regla tiene su excepción, la soledad no escapa de esta norma, también produce mecanismos de defensa, que en la mayoría de los casos afecta la salud. Ejemplos claros de esta conducta pueden observarse cuando el individuo empieza a beber en exceso, utilizar drogas, salir con demasiada frecuencia e inclusivo, registrar una conducta violenta.
Hay casos en los que el dolor puede superarse fácilmente, según la personalidad o voluntad del individuo. Algunos intentarán realizar actividades para olvidar un poco el sentimiento de pérdida; otros caerán sumidos en un estado de abandono y depresión.
La recuperación también dependerá de la personalidad del ser humano, ya que hay quienes poseen un temperamento más fuerte y pueden resistir sin ningún problema. Otros, por tener su carácter afín al ser perdido, les cuesta más trabajo sobreponerse, esto se atribuye al vínculo o a la dependencia que tenían las personas.
Acuda a un psicólogo, orientador, sacerdote o pastor que le pueda dar un consejo de como superar su inconveniente.
Drene el problema buscando actividades sanas y de provecho.
No desaparezca, ni se encierre en casa.
Dispóngase metas a corto plazo para ocupar su tiempo.
Busque otras actividades que sean diferentes a las que realizaba con el ser querido.
Si usted, se encuentra solo o sola acuda a un especialista, no se entierre en su dolor, recuerde que no es la única persona que puede estar sufriendo, cualquiera puede pasar por esa situación. Lo importante es que usted pueda enfrentarlo con valentía, y conozca que debe levantarse y seguir construyendo su vida.