Hasta ahora venerada, la monarquía de Tailandia acaba de sufrir su último golpe con el divorcio del príncipe heredero Maha Vajiralongkorn.
Aunque esta es su tercera separación, es la que más daño puede hacerle porque se debe al escándalo de corrupción en el que se vieron implicados algunos de sus familiares de su ya exesposa, la también ya exprincesa, Srirasmi.
Tras semanas de especulaciones desde que estallara el caso, el Palacio Real de Tailandia informó sobre el fin de sus trece años de matrimonio al anunciar la abdicación de la princesa. Su caída en desgracia se esperaba venir porque durante los últimos días había dejado de aparecer en actos públicos.
La princesa se veía así salpicada por la reciente detención de tres parientes con su mismo apellido, Akkharapongpricha, el cual le había dado el rey de Tailandia a su familia como título honorífico al casarse con su hijo en 2001.
Aprovechándose de ese nombre, unas personas fueron arrestadas, según la Policía, se amparaban con un miembro de la familia para gestionar casinos ilegales hasta traficar petróleo.