No deja de lado la música ni los escándalos. En los últimos días, el hijo de la reconocida actriz Verónica Castro ha causado revuelo por las fotos reveladoras que cuelga en las redes sociales.
Primero se dejó ver con una tanga y una pose poco varonil, luego se mostró haciéndose mechas y la última, que muchos consideran un bochorno, enseña sus glúteos desde una cabina radial. No se sabe cuál es el objetivo del mexicano con estas publicaciones, pero de momento ha recibido las críticas y mofas de quienes reprochan su conducta.
Sin embargo, sin miedo a los comentarios, el artista logró cumplir un nuevo reto musical, se animó a coquetear con el heavy metal.
Ya había anunciado hace un tiempo que quería dar un giro inesperado a su carrera, pasando del pop meloso al duro metal.
El primer corte de su nuevo disco se llama “Purgatorio” y ya se puede escuchar y ver en la web. En México, el material completo se lanzará al mercado en un mes. En Argentina, aún no tiene fecha pero se calcula que sería un mes más tarde.
Cristian no quiso aterrizar en este terreno como un improvisado. Y para eso, contrató nada menos que a David Bottrill, el mismo productor de Tool, Placebo, Muse y Smashing Pumpkins.
Para convertirse en metalero, Castro armó banda nueva, la bautizó La Esfinge y le pidió a un músico con estirpe propia que lo acompañara: César “Vampiro” López. Guitarrista y mexicano, como él, López formó parte de bandas como Maná y Jaguares.
Con esta nueva propuesta Castro paso “del mar azul al limbo, en el mar de los lamentos”.