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Críticas de cine


Luego de que todos los talentos conocidos y desconocidos han escrito maravillas sobre la última película de Mel Gibson, la tercera en su carrera como director (recordar un hombre sin rostro y la multipremiada Corazón Valiente) y la primera que realiza sin protagonizarla, solo queda decir que "sin duda alguna La Pasión es al cine religioso lo que Salvando al Soldado Ryan al cine de guerra: una aportación diferente y desoladora sobre un tema que genera pasiones y muchas."
"Si esta obra falla, durante cincuenta años no habrá futuro para el cine religioso", así dijo Mel Gibson, pero en pocos días, La Pasión se convertirá en la experiencia religiosa más taquillera de todos los tiempos.
Realizada en la ciudad de Matera y en los estudios de Cinecittà, La Pasión tiene una sabia iluminación, lograda gracias al trabajo de Caleb Deschanel, nominado al Oscar por El Patriota, Volando a casa, El Mejor y The Right Stuff, pero una musicalización muy por debajo del resto de los demás aciertos técnicos. La obra de John Debney es sumamente irregular y se ve reflejada en su filmografía que abarca Todopoderoso y Spy Kids 2.
La música del filme evoca muchos géneros (por momentos tiene efectos del cine bélico o de magna épica, en otros ratos alcanza sonoridades del cine religioso de avanzada) y cuando trata de centrarse en el foco del relato, acierta con todo dramatismo.
La Pasión tiene muchos aciertos: un maquillaje muy real, unos efectos visuales que merecen pertenecer a cualquier cinta de suspenso y una desmitificación del sufrimiento de nuestro Señor, que a todas luces es el fuerte de este violento, pero muy reflexivo filme religioso visto hasta la fecha.
Aunque debo reconocer ser fan de la versión de Franco Zeffirelli, con Robert Powell, hecha para la televisión en 1977 y del musical de Norman Jewison con Ted Neely, basado en la obra de Tim Rice, desde la perspectiva cinematrográfica me pareció un gran logro de Martin Scorsese con La última tentación de Cristo (nominación al Oscar como mejor director), con una extraordinaria banda sonora de Peter Gabriel, pero aclaro, este último por ser una adaptación de la novela de Nikos Kazantzakis escrita en 1955, no debería tomarse como un filme religioso.
De pronto, algunos perceptores les parecerá exagerado a Jesucristo terriblemente herido por la flagelación, cuyo rostro aparece apabullado por los golpes, los ríos de sangre en el suelo de piedra del pretorio o la escena de la crucifixión. La verdad es que la Pasión de Cristo no es un cuento de hadas y el efecto de realidad visceral conmovió al espectador al punto de reflexionar seriamente sobre el sufrimiento de un hombre cuya obra y palabra ha perdurado en los corazones del mundo entero.
De pronto, sí incomodaron algunas sobreactuaciones de quienes interpretaban a los sádicos romanos (si esa era la intención), pero todo ello puede ser olvidado gracias a una historia bien contada que se nutre el flashback para que el cinéfilo descanse de tanta sangre y tragedia.
De su elenco, lo más talentoso sin lugar a dudas es la rumana Maia Morgenstern (ganadora del European Film Award en 1992 por Balanta), quien encarna a María con dolor y notable belleza. Por el resto del elenco, todos políticamente correctos, incluyendo a James Caviezel, quien encarna a Jesús (ese actor es de los buenos de su generación, si no chequéenlo en El conde de Montecristo) y Mónica Belucci (Matrix Reloaded) como María Magdalena.
Si La Pasión les pareció una experiencia religiosa única e irrepetible, pues bien, de eso se trata el buen cine. Como experiencia cinematográfica es buena, nunca excelente, pero como lección de amor y dolor sobre un personaje histórico que a diario influye en nuestras vidas, La Pasión de Cristo sí es única e irrepetible.
La sociedad en los años cincuentas. En ella, la esposa tiene una vida perfecta, con un marido "enamorado" de ella, con dos hijos maravillosos, una hermosa casa, mucho, pero mucho dinero y es blanco de fotógrafos de revistas sociales en la cual se destacan los valores positivos de la "sociedad perfecta estadounidense".
Por dentro, todo se está desmoronando. En el seno familia, el esposo mira con cariño a otros hombres y por allí entrega su amor. El cuadro finalmente se rompe cuando la esposa encuentra al esposo besándose en su oficina con otro hombre y luego opta por llevarlo al médico para que se cure de la enfermedad, como si ser gay fuera tener gripe (bueno, en aquel tiempo era considerado una enfermedad).
Eso no es todo. La esposa desarrolla una gran amistad con el jardinero, un afroamericano que comparte ciertas afinidades espirituales y de quien finalmente termina enamoriscándose. Tremendo cuento, ehh, digno de Sala de Parejas. Lo cierto es que el director Todd Haynes (Velvet Goldmine) entrega una historia profunda e inteligente que analiza el homosexualismo y el racismo en los dulces cincuentas de los Estados Unidos.
Y ello lo logra gracias a una sólida participación de su elenco que incluye a Julianne Moore, quien se llevó una nominació al Oscar por este papel, Dennis Quaid (Frecuency y The Rookie), cada vez demostrando que es un actor de carácter y Dennis Haysbert (de la teleserie de Fox "24"), en un papel hecho a su medida.
Lejos del cielo es una impactante filme que vale la pena ver y ofrecerlo como tema de análisis sobre el comportamiento de la sociedad, con sus secuelas de homofobia, violencia y racismo.


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148152
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América