Helen se traslada a vivir con sus tres hijos -los gemelos Simon y Jared, y su hermana Mallory- a un caserón heredado de su familia, el clan de los Spiderwick. Se encuentra en un doloroso proceso de separación de su esposo, algo que lleva especialmente mal Jared, un chico despierto e imaginativo que culpa de la situación a la madre; su hermano Simón es más tranquilo, el típico empollón; y Mallory cumple con su papel de hermana mayor algo mandona, además de ser experta en esgrima. Alrededor de los Spiderwick corren extrañas historias; la tía Lucinda está recluida en un manicomio, y poco se sabe del padre de ésta, Arthur, que se dedicaba a investigar criaturas mágicas. Precisamente Jared va a encontrar por casualidad, en un cuarto polvoriento, la obra magna de Arthur: su guía de campo de criaturas mágicas, que se encuentra sellado, pues en su interior alberga secretos y encantamientos muy codiciados por Mulgarath, un ogro malvado que con su pandilla de trasgos hará lo que sea por quedarse con el libro.