Como un trovador de mundos se puede considerar al pintor Claudio Paolasso, quien ha viajado por Centroamérica y Sudamérica, en una incesante búsqueda existencial que se refleja en su obra.
Por ahora, sus viajes le trajeron a Panamá, país que fijó como residencia desde el 2006, a partir de unas vacaciones en las que quedó atrapado por su encanto.
Para Paolasso, el llamado de Panamá no lo constituye el calor propio del clima, sino el calor humano de las personas que aquí residen, amigos que han llenado la vida del artista de origen argentino.
Pero el placer no podía ser sólo el motivo de estadía del pintor en nuestro país, sino que el trabajo también le ha rendido fruto. Actualmente, expone en la galería Allegro, una muestra titulada: Interiores , que puede verse hasta el 17 de octubre.
Interiores está compuesta por 17 cuadros en formato grande, algunos, por ejemplo, de 143 centímetros de alto y 190 centímetros de largo; además de ocho obras en tamaño mediano y pequeño, entre ellas 55 centímetros de alto y 64 centímetros de largo, a estas añade diversos dibujos sobre papel, que reflejan la creatividad del artista, entre líneas entrelazadas que esconden figuras.
En la muestra que presenta Paolasso, se distinguen elementos comunes presentes en sus cuadros, como sillas vacías, lámparas sencillas con focos que irradian luz y sobre todo, un enmarcado interno de los elementos, por medio de líneas dentro de los cuadros.
Para el artista, al enmarcar los elementos como sillas, autos y animales en sus obras, lo que intenta es meter su mundo, su vida y sus sueños en espacios, que no son espacios de una casa, sino espacios de su mente y su sentir.
Así lo explicó Paolasso durante la inauguración de su muestra, que se realizó el 17 de septiembre, añadiendo que no sólo muestra su mente por medio de sus cuadros, sino que también intenta compartir la belleza con su trabajo.
Una obra en la que los elementos están impecablemente diseñados en sus detalles y en los grandes espacios, en los que él logra proyectarse con igual maestría que en sus obras más pequeñas.
Sin importar su tamaño, las sillas vacías que plasma el artista en sus cuadros representan los espacios que él siente quisiera fuesen llenados por personas que han fallecido o que están lejos de él.
Mientras que la luz refleja para el arista, el resplandor que él ve al final del camino, “esa luz que espero llegue y que se produzca, que me da ánimos para seguir y que al mismo tiempo alumbra el alma y el espíritu que me rodea”, explicó.
Paolasso dictará el próximo viernes un taller de pintura para niños, de entre 5 a 12 años de edad, y el sábado, otro para jóvenes y adultos en la galería Allegro. Para inscribirse, llamar al 226-6967.