Por lo general, es bastante impresionante cómo arruino una película. Solo puedo pensar en dos producciones que no arruiné por completo con mi presencia; en verdad son tres: 'In Bruges', 'The New World' y 'Ondine'. No soy un gran admirador de mi trabajo, para serte honesto, pero disfruto la experiencia. Lo amo y lo odio a veces, pero nunca soy ambivalente. Tengo un sentimiento muy firme al respecto. Uno se vuelve muy crítico y no sería lo más saludable pasar todas las noches del sábado mirando películas de Colin Farrell en mi living. No es una buena idea.
Desde el punto de vista de la actuación, ¿cuál es la gran diferencia entre una superproducción y una película independiente?
“En las grandes producciones a veces se siente la presencia de los ejecutivos o se notan más obligaciones porque el presupuesto es más grande. Y en una película como 'Ondine' se puede confiar en el director, incluso en el lado financiero”.