TIEMPO, objetos, un consejo, una palabra de aliento, conocimientos y más se pueden compartir. Sólo hay que abrirse a los demás, ponerse en su lugar, preocuparse por saber lo que piensan, sienten y sueñan. Conocer su realidad, para entenderlos.
Desde temprana edad el niño puede aprender a desarrollar su sensibilidad y tomar conciencia de que forma parte de una sociedad, en donde es mejor caminar en equipo.
De la empatía y altruismo nos hablan en esta ocasión la Licda. Lizeyca Villamil, psicoterapeuta y la Licda. Yenissell Villamil, madre de tres niños (de 3, 5 y 8 años, respectivamente).
Lizeyca Villamil explica que en las primeras etapas de la vida los niños son bastante ecogéntricos. Sin embargo, poco a poco se va percatando de que él no es el centro del universo y de que debe interesarse por el bienestar propio sí, pero también propiciar el de la colectividad.
Del "YO", ha de partir al "NOSOTROS" y entender que cooperación es una palabra que debe formar parte de sus prioridades, nos dice Villamil. Y recuerda a los padres de familia que el niño imita lo que ve y ellos deben modelar las conductas o actitudes que desean fomentar en su prole.
Ella considera que en Panamá se necesita reforzar más los valores del altruismo y solidaridad. Enseñar tanto en casa como en el aula a trabajar más en equipo. Porque, posteriormente esto se refleja en la vida profesional y comunitaria.
No le queda duda a nuestra interlocutora de que "lo importante del trabajo en equipo (ya sea a nivel de la familia, en el ámbito laboral, colegio, comunidad), es que la subsistencia de cada uno dependerá de qué tan bien trabaje el equipo, es decir, del aporte de cada uno. Si hay un buen manejo de los deberes y derechos, hay balance y todos ganan. En el caso contrario, todos pierden.
Yenissell Villamil para que los niños aprendan que es muy bonito y agradable compartir, aconseja a las mamás que les compren juguetes con los cuales necesiten otros niños para jugar. Además, dice que no porque le compran a uno tienen que comprarle al otro. Debe decirles que es de ambos y que compartan el juguete.
Ella con sus niños les dice, por ejemplo: "aquí hay unos dulces, compártanlos". Y los observa a ver qué hacen. Si se ponen a pelear y decir "¡esto es mío!" o algo por el estilo, ella se acerca y les dice que deben tratar de jugar en armonía y que si no comparten o juegan juntos, entonces se acabó el juego.
Ella ha notado que hay días que están más anuentes a compartir que otros. Esto, nos comenta, "depende del momento y del estado de ánimo de cada uno".
Aclaremos, no es obligación dar. Y cuando alguien da sin deseo de hacerlo, lo hace por imposición o por aparentar y no por convicción, lo cual demerita el acto de dar. Ahora bien, la persona también está en su derecho de decidir si quiere o no compartir, tiene que nacerle ese deseo de hacer felices a otros a través de compartir con ellos algo que le pertenece, explica Villamil, quien hace énfasis en que altruismo, cooperación, trabajo en equipo, solidaridad y justicia están concatenados. Y, no hay que dar por sentado que todo lo que tenemos es porque nos lo merecemos y que los que no tienen es porque no se lo merecen. Ante todo, hay que aprender a ser agradecidos por todas las bendiciones y privilegios de que gozamos a diario.
Cuando compartes regalas felicidad
A compartir se aprende compartiendo y muchos no comparten porque no se les enseñó en el hogar y son centrados en sí mismos. También dejan de mostrar solidaridad y altruismo porque no están conscientes de las necesidades de los demás o no saben qué pueden compartir.