Es en el corazón donde sentimos la emoción de estar enamorados, la angustia de las decepciones y las alegrías; para los médicos, el corazón es sólo un importante órgano del cuerpo que bombea sangre.
El Dr. Héctor Sánchez, instructor de arritmias cardíacas y director del Sistema de Ambulancias de San Miguelito conversó con nosotros acerca de las arritmias.
El término arritmia cardiaca que se emplea en la terminología médica para llamar a los trastornos en el ritmo del corazón, no es correcto porque significa que no hay ritmo, el adecuado es disritmia. El corazón late normalmente en una frecuencia entre 80 y 100, cuando esta frecuencia aumenta o disminuye, estamos ante un problema de disrritmia. Cuando la frecuencia cardíaca aumenta se llama taquicardia y cuando está disminuida se llama bradicardia, ambas representan un peligro contra la vida.
Generalmente ocurre en pacientes que presentan un compromiso en su reserva cardíaca, es decir, pacientes de edad avanzada o pacientes jóvenes que han tenido un traumatismo secundario ocasionado en un accidente de tránsito.
Las arritmias se detectan a través de monitores cardíacos, generalmente en los paciente que presentan algún síntoma de severidad, sudoración, dolor de pecho, latidos más rápido o lentos. Su frecuencia es relativa, se da en personas de edad avanzadas, quienes han sufrido traumatismo, pacientes obesos, con hipertensión, cardiopatías, sedentarismo y tabaquismo.
Las bradicardias se tratan con marcapasos o tratamientos médicos con medicamentos como la atropina, para mantener un ritmo adecuado. Si el ritmo es rápido, hay que determinar de donde proviene, si de la parte de arriba del corazón o de la parte de abajo. Si viene de la parte de arriba, le da a los médicos tiempo a resolver el problema, pero los que vienen de la parte de abajo que son las taquicardías ventriculares y fibrilaciones, necesitan una terapia de electrochoque inmediata para evitar que el paciente muera.
La recomendación que le da el médico a las personas que sientan palpitaciones, dolor de pecho, debilidad, desvanecimiento o anemia, es acudir a los cuartos de urgencia y practicarse un electrocardiograma para saber si estos síntomas corresponden a desórdenes del corazón o de otros órganos.
En Panamá se están introduciendo tecnologías y métodos para el manejo de la de las disritmias, son monitores y desfibriladores, lo último son desfibriladores bifásicos. Antes la descarga se hacía en una sola dirección, el paciente las recibía y la descarga se disgregaba en el cuerpo, causando quemaduras. Ahora la carga está más dirigida al corazón.
Aunque no se tiene un estudios serio al respecto, los especialistas están de acuerdo en que tecnologías como los teléfonos celulares dañan los aparatos con los que ellos trabajan.