Después de cuatro días de jolgorios bajo el inclemente sol, son muchos los que se enfrentan a las consecuencias de haberse sometido de manera desmedida e irracional a la radiación solar.
Según el doctor Reynaldo Arosemena, dermatólogo: “La mayoría del año las personas se la pasan trabajando en una oficina con aire acondicionado, dentro las escuela y universidades, sin exponerse al sol, pero durante el Carnaval se enfrentan a una gran cantidad de energía lumínica que produce daño en la superficie de la piel”.
Como consecuencia de esta falta de conciencia, las pieles sufren de resequedad, lo que se traduce en quemaduras solares de primer grado, manifestada de enrojecimientos con un ligero bronceado que, de continuar expuesto al sol, podría degenerar en edemas, hinchazón y pasar de primer a segundo grado.
Por si fuera poco, debido a la falta higiene, aguas estancadas, acumulación de basuras, humedad, calor, y demás problemas que se suscitan durante los Carnavales, la piel puede sufrir de infecciones bacterianas y micóticas (por hongos).
Estas infecciones generan molestias como dolor, picazón y granos que no cicatrizan. Además de la aparición de herpes simple en la boca o cara, después de tres días de una buena insolación, que van asociada a la radiación extrema o al no cuidado de la piel como debe ser en condiciones normales.
Las áreas más afectadas por infecciones micóticas son los espacio entre los dedos y los pies; la región de la ingle padece de infección por hongo; mientra en el abdomen, la espalda y las nalgas encontramos infecciones bacterianas, y las infecciones herpéticas generalmente están en la boca, nariz y alrededor de los ojos.
Al regresar.
“Después de los Carnavales vemos cualquier cantidad de incidente en la piel”, asegura el dermatólogo.
Lo más recomendable al llegar a casa es hidratarse con abundante agua, tomar algún tipo de analgésico o desinflamatorio, tipo acetaminofén, aplicar abundante crema humectante en el área afectada y, de presentarse complicaciones, acudir al dermatólogo para que lo diagnostique.
Entre los tratamientos más comunes para el herpes simple, se recomiendan antivirales; para las infecciones por hongo, nada como los antimicóticos; en caso de infecciones bacterianas, se recomiendan los antibióticos.
Cada uno de los tratamientos se prescribe de manera tópica y de no mejorar se dan tratamientos por vía oral e incluso por inyecciones.
Todos somos propensas a sufrirlos, depende de cuánto sol tomes y cómo cuides tus pies, pero entre más blancos más dolorosos.