Cuando el ritmo cardiaco falla, se produce lo que se conoce como arritmia, y cuando esta es muy frecuente, se le denomina fibrilación auricular.
Fatiga, palpitaciones, dificultad para respirar y presión en el pecho son sus principales señales.

En Panamá, en 2017, las dolencias cardiovasculares fueron la tercera causa de muerte con un 8.7% y los males isquémicos del corazón representaron la cuarta causa, con 8.6%, de acuerdo con los datos de la Caja de Seguro Social.
La fibrilación auricular representa el 15% de probabilidad de producir males cerebrovasculares. Estas descontrolan el sistema eléctrico del corazón y ocasionan una disminución de la circulación sanguínea y una arritmia.
Ritmo eléctrico
El ritmo cardiaco promedio estará entre 60 y 100 por minuto, pero para alguien con fibrilación auricular puede variar entre 100 y 175 por minuto, explica Robert Cubeddu, del Departamento de Cardiología de Cleveland Clinic Florida, Estados Unidos.
Algunas personas que padecen este mal, viven con esta condición por años sin saberlo, resalta.
La fibrilación auricular puede debilitar por un periodo prolongado, al corazón e incluso provocar insuficiencia cardiaca.
Tratamiento
Para contrarrestar este mal lo primero que se debe hacer es recuperar el ritmo cardiaco, explica su colega José Báez-Escudero.
Es decir, controlar la frecuencia cardiaca y así prevenir la formación de coágulos sanguíneos para así reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares.
Para lograr este objetivo se deben hacer cambios en el estilo de vida acompañados de medicamentos adecuados.
No obstante, se puede dar el caso de que con los medicamentos no se recupere la frecuencia cardiaca normal y que no toleren los anticoagulantes. En estos caso se debe evaluar al paciente para ver si requiere un procedimiento médico, dice.
Actualmente, hay técnicas como la cardioversión eléctrica, la ablación con catéter, la terapia con dispositivos y la ablación quirúrgica.
Claro está que la mejor opción dependerá del ritmo cardiaco y los síntomas, así como también del tiempo.
No obstante, para los pacientes con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular también hay otras opciones para cerrar el apéndice auricular izquierdo, que es donde se acumula la sangre formando coágulos que pueden ocasionar un derrame cerebral.
Por ejemplo, está un dispositivo autoexpandible en forma de paracaídas que sella el apéndice auricular izquierdo que evita que libere coágulos.