“Las cámaras te siguen toda la noche. Incluso después de los periodistas, también están todos los que van a la ceremonia, siempre te rodea mucha gente, grandes celebridades. Y uno queda en el medio. No soy de los que piensan que fue algo divertido, porque yo estaba aterrorizado, todo el tiempo. Las otras veces que fui, resultó mucho más fácil, porque sabía que definitivamente no iba a ganar. Ahí fue cuando pude disfrutar un poco más la experiencia”.
¿De verdad no se sufre cuando se pierde una nominación al Óscar? “Es lo menos que uno puede sufrir en la vida. Es el sufrimiento más leve del mundo. ¿Se entiende lo que quiero decir? Ya es bastante suficiente con estar en el lugar”.
Para terminar: ¿Qué consejo le daría a aquellos lectores que sueñan con llegar a Hollywood, como usted? “Que lo hagan solo si tienen una razón para hacerlo”.