En España se cierran las puertas cinco minutos después del tiempo fijado para la presentación. En Panamá se entra a los conciertos hasta en el intermedio, o se abren las puertas para dejar que alguien entre a media función sin molestarse siquiera en la distracción y el poco respeto que esto causa a los artistas y al resto del público que sí llegó temprano.
La cultura se demuestra no solamente con asistir a los eventos culturales, sino también en el cumplimiento de reglas sencillas para el mejor aprovechamiento de los recursos artísticos.
Y lo anterior es solo la punta del iceberg. No es de extrañar que poco después que se solicite el apagar los celulares, un dispositivo de estos hace retumbar la sala. Por tratarse de un teatro, éste tiene excelente acústica.
Y ni hablar del tema de la basura dejada por doquier, sólo por no caminar hasta los cestos de basura.