Variedades

Cuando la música rompe barreras


"La música es el lenguaje universal que traspasa fronteras y supera rencores", es uno de esos dichos populares que se comprueba una y otra vez en la realidad.
¿Quién puede olvidar la conmovedora gesta del cellista ruso Msteslav Rostropovich celebrando la reunificación de Alemania con una sonata de Bach en el caído muro de Berlín? ¿O las ovaciones del público jordano que premiaron el violinista Pinkhas Zukerman acompañado por sus alumnos israelíes en un concierto en Amman para afirmar la "paz y amistad" entre los dos pueblos?
Ahora son dos jóvenes cantantes, Marijana Mijanovic, serbia y Kresimir Spicer, croata, quienes han cautivado la imaginación europea a través de sus recientes éxitos en operas y conciertos y, sobre todo, al declarar su mutuo amor en desafío a la cruenta enemistad racial que sacude a sus dos pueblos.
The New York Times dio la primicia en la prensa de Estados Unidos en un artículo de primera plana a cuatro columnas titulado "El amor de dos cantantes de ópera tiende un puente sobre el odio".
El artículo viene ilustrado con una fotografía de un joven rubio de ojos azules, bigote y barba, y una bella mujer delgada, morocha y de mirada vivaz.
Desde hace semanas, Mijanovic y Spicer vienen cosechando elogiosas críticas con sus respectivos papeles de Penélope y Ulises en la nueva puesta en escena de la ópera de Monteverdi "Ritorno d"Ulisse in Patria" dentro del programa del célebre festival de Aix-en-Provence, en el sur de Francia.
"Hoy en día se han convertido en la "pareja del verano", según el periódico "La Provence" de Marsella," dice el Times.
Mijanovic y Spicer viven juntos en Amsterdam pero, según John Rockwell, el crítico musical del Times, rehuyen explotar el drama de su relación amorosa que los proyecta como la pareja de la tragedia shakespeareana de Romeo y Julieta del nuevo milenio.
"Tampoco quieren ser comparados con otra conocida pareja operística, la de la soprano rumana Angela Gheorghiu y el tenor Francés Roberto Alagna", escribe Rockwell. "Sin embargo sus dotes son comparables, y sus vidas conllevan los elementos de una gran ópera dramática".
"Es una gran historia", reconoció Spicer, de 24 años, en una conversación con el crítico, "que se inició con un encuentro accidental cuando los dos llegaron a Amsterdam en 1994 a estudiar con la connotada profesora Cora Canne-Meijer".
El encuentro ocurrió en medio de la crisis de los Balcanes cuando los serbios asumieron el control de un 30 por ciento de Croacia, que no fue recuperado sino hasta 1995.
Es evidente que no sólo el drama personal causa furor en el mundo europeo de la ópera, sino su talento artístico. Le Monde de París los llama "una revelación" y Eva Wagner-Pasquier, la nieta del compositor Richard Wagner y directora artística del Festival de Bayreuth, vaticina que Spicer será pronto el heroico tenor favorito del famoso festival fundado por su abuelo.
Spicer nos da su versión: "Pocos días después de haberme inscrito en las clases de Canne-Meijer", relata, "recibí una llamada telefónica de la profesora para informarme que una nueva estudiante había ingresado en el curso y que podría causar problemas: es serbia", dijo. Contundente, la respuesta no se hizo esperar: "no hay ningún problema". La profesora también había llamado a Marijana con el mismo mensaje y la reacción fue semejante.
"En clase hablábamos en inglés, pero nos saludábamos en nuestro propio idioma y de inmediato nos hicimos amigos," expreso al Times.
Pero la amistad tardó un año en convertirse en historia de amor. "Esos fueron malos años para nuestro países, un tiempo extraño," reflexiona Mijanovic, de 28 años, midiendo sus palabras sobre aquella época de barbarie. "Tanto Kresha como yo éramos distintos en aquel entonces. Nuestras mentes estaban cerradas, constantemente bombardeadas por los medios de comunicación y por nuestras familias.
"Pero cuando uno vive en el extranjero se da cuenta que hay otra realidad. Este joven abrió la puerta y me habló en mi propio idioma".
"En ese primer año -añadió-, cuando nos conocimos, a mí ni me pasaba por la cabeza pensar en él como posible novio. Ese asunto tomó su tiempo".
Sin embargo, en 1996, Spicer y Mijanovic decidieron vivir juntos en Amsterdam, a pesar de que aún ven difícil la probabilidad de una boda: cada año visitan, por separado, a sus respectivas familias que todavía viven inmersos en las rivalidades étnicas que agitan a Yugoslavia.
Según Rockwell, Mijanovich, cuatro años mayor que Spicer, "parece ser una artista ya plenamente formada, cuya rica voz de mezzosoprano aumentará su vigor con los años".
Aunque actualmente su repertorio se concentra en el barroco y la música de Handel, recientemente ofreció en Holanda un recital con Spicer en el que cantaron juntos la romántica serie de canciones de Gustav Mahler, "D"s Klagende Lied" " con una memorable acogida por parte del público.
Sin embargo, Mijanovich aspira a una carrera operística "porque es una manera más directa de acercarme a los oyentes y a mí eso me apasiona," confió al crítico.
"pera también parece ser el destino de Spicer. Wagner-Pasquier lo compara con el gran tenor heroico canadiense John Vickers, y Rockwell concuerda con que el joven croata combina un color casi de barítono con las más altas notas del registro de tenor.
Por el momento Spicer se conforma con roles como el de Hoffman en "Los Cuentos de Hoffmann" de Offenbach y el de Rodolfo en "La Bohème" que ya le están lloviendo.
Se vislumbra un futuro en el que Spicer y Mijanovic puedan compartir los papeles estelares de Don José y Carmen en "Carmen" de Bizet, y, eventualmente, los de Parsifal y Kundry, en "Parsifal" de Wagner.
Por el momento se espera que ambos cantantes vengan con la producción del "Ritorno d"Ulisse in Patria" de Aix-en-Provence al célebre festival de la Brooklyn Academy of Music en la primavera de 2002.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América