Es una extraña sensación que lo obliga a moverse. Se cree que está relacionada con el reloj biológico de la persona, pero aún no hay nada seguro. Por lo regular ambas piernas lo padecen, aunque a veces pueden afectarse los muslos y hasta los brazos. Generalmente estos síntomas comienzan por las noches, pero esta condición no es grave. Sin embargo, puede provocar insomnio ya que es difícil poder dormir con estas molestias.
Según el doctor Richard K. Olney, profesor de neurología de la Universidad de California, siga los siguientes consejos para que sus piernas tengan un sueño placentero:
Tome alguna pastilla para el dolor, de venta libre.
Los masajes y un baño tibio pueden ayudar a relajar los músculos.
Practique algún tipo de ejercicio, de preferencia por las mañanas.
Reduzca las bebidas con cafeína o alcohol.
Si las molestias continúan, consulte a su médico.
Retuérzase, ¿O debe agitarse?, en todo caso, la idea es que mueva sus pies bastante cuando surjan los síntomas.
Cenar demasiado, ya avanzada la noche, puede hacer que las piernas realmente se pongan a saltar. "Tal vez la actividad de digerir una cena abundante desencadene algo que cause los síntomas".
Algunos estudios han señalado que la exposición prolongada al frío es una causa del síndrome de las piernas inquietas.
Además de ser diurético y un activador del funcionamiento tiroideo, el ajo aumenta las secreciones del estómago, regulariza la digestión, estimula la producción de la bilis en el hígado, aumenta el peristaltismo intestinal y reduce los gases.
El ajo se digiere mejor si se consume picado o machacado y conviene sobre todo eliminar el germen verde que se halla en su centro, ya que es muy indigesto.
Pero conviene evitar el consumo excesivo y prolongado de ajos ya que, en algunas personas con predisposición, puede ocasionar trastornos gástricos o disminuir la presión arterial.
Uno o dos dientes, que equivalen a unos nueve gramos de ajo, al día bastan para mejorar la salud, mientras que una mayor cantidad no mejora sus efectos y puede irritar el tubo digestivo.
Es preferible comerlo crudo, porque al cocerlo pierde sus aceites. El ajo triturado o picado libera sus aceites, ricos en compuestos sulfurosos saludables pero muy volátiles.
Lo ideal es que todos los miembros de la familia lo coman.