No hay época tan trascendental en la vida de una mujer como ésta, y menos que le exija más cuidados que ninguna otra. El embarazo en los momentos en que vivimos, en el que el "saber" es el pan nuestro de cada día, obliga a la mujer a esforzarse por prepararse para ese importante acontecimiento.
Un embarazo es más que un cambio biológico, el mismo requiere de la participación de la pareja, ya que la mujer enfrentará estados de ánimo que variarán entre una satisfacción por el nuevo ser que llegará al hogar y un temor por la nueva responsabilidad que eso implica, sin contar con las alteraciones que sufrirá su cuerpo. Todo esto requiere que tanto la mujer como el hombre tomen las medidas pertinentes, informándose sobre todo lo que tenga que ver al respecto, dejando de lado aquellos comentarios de la gente que muchas veces cree ser un "experto en embarazos", cuando en realidad suman más temores sobre el mismo.
DESDE LAS PRIMERAS SEMANAS
Las medidas de cuidados que la mujer debe tomar se inician desde el momento de la concepción o cuando la mujer sospecha que está embarazada. Por lo cual, lo primero que debe hacer es buscar un buen ginecólogo-obstetra quien será un gran aliado durante los meses que se avecinan. Todas las recomendaciones que éste le proporcione serán importantes para que el embarazo, parto y post-parto concurran con total normalidad.
Estas son algunas recomendaciones para hacer de esta etapa de la vida, una hermosa experiencia:
Evitar los ejercicios excesivos. No obstante, mantenerse ejercitada permitirá llevar un estado de gestación más cómodo e incluso la ayudará en el momento del parto. El aeróbico es una de los ejercicios más recomendados, y entre estos la caminata y la natación. Es importante que antes de iniciar una rutina diaria de ejercicios consulte a su médico. Si es un embarazo de alto riesgo el ejercicio debe limitarse e incluso prescindir de él.
Evitar lugares insalubres. Espacios laborables donde exista mucho humo, gente fumando y polvo, así como el ruido excesivo que aumentarán el cansancio propio de esta etapa. Es importante que se descanse lo suficiente.
Se adecuará la vestimenta utilizando prendas ligeras y frescas, por un lado el futuro bebé se lo agradecerá y usted se sentirá mejor. También se evitará el uso de ligas y medias contra várices que obstaculicen la circulación sanguínea.
Iniciar una dieta saludable rica en proteínas, vitamina C, calcio, hierro y carbohidratos (pan integral, arroz integral, cereales, frijoles, hortalizas y guisantes), estos últimos son buenos para prevenir el estreñimiento. Se evitará la grasa excesiva, azúcar y comidas muy saladas.
Si se tiene gatos o animales en casa se empleará guantes para limpiar su excremento y se lavará las manos con abundante agua y jabón frotando las uñas con un cepillo. Esto evitará el contagio de una toxoplasmosis.
Utilizar medicamentos sólo recomendados por el médico. Fumar, tomar alcohol e ingerir cualquier tipo de droga es contraproducente, ya que provocarían problemas de crecimiento fetal, bajo peso, retardo mental, deformaciones físicas y hasta el aborto.
Se evitará el exceso de calor, baño de saunas, duchas calientes y mantas eléctricas. Es importante que le comunique a su dentista y radiólogo que está embarazada ya que el uso de los rayos X en esta etapa no es recomendable. También se evitará estar frente a un microondas cuando esté en funcionamiento.
En cuanto a la actividad sexual, esta no debe restringirse si no se presenta ninguna complicación, los médicos aseguran que ésta debe ser continuada hasta las semanas 37 y 38. No obstante, existen restricciones cuando hay antecedentes obstétricos patológicos, infecciones vaginales o riesgo de aborto. Pero en todo caso, si la frecuencia de actividad sexual disminuye, esto requerirá de una gran dosis de comprensión de la pareja.
Se evitará alzar peso y hacer movimientos bruscos (girar repentinamente la cabeza o pararse rápidamente), ya que esto provocará mareos e incluso desmayos.
Son muchos los cuidados que la mujer embarazada amerita, sin por eso llegar al extremo de sentirse enferma. Por lo tanto, es recomendable que tanto su pareja como el resto de la familia y compañeros de trabajo, cooperen en la atención y necesidades de la madre y el bebé.