En el marco del IV concierto de abono de la Asociación Nacional de Conciertos, esta vez con el patrocinio exclusivo de la Embajada de los Estados Unidos de América, fue presentado a los degustadores panameños de la buena música, el Cuarteto de Cuerdas Pacífica, ganadores de las Competencias Internacionales de Fischoff "95, Música de Cámara Coleman "96, Festival Cape & Island ?97, Concert Artists Guild "97 y el Premio Naumburg entre otros certámenes.
Entre los años 1760-1797 sitúanse los Cuartetos de Franz J. Haydn (1732-1809), siendo el Opus 76 el más relevante entre estos al encontrar a un Haydn en toda su madurez y esplendor como compositor de este género.
El Opus 76 comprende seis Cuartetos, que fueron escritos en el año de 1797, siendo el Cuarteto número 2 en Re menor de dicho opus, conocido por "Las Quintas" y también "Las Campanas", esto último por las cuatro notas que forman parte de la melodía que marca el tercer cuarto de hora del famoso Big Ben londinense que, a su vez, es uno de los más formales y reflexivos Cuartetos que Haydn llegó a escribir. Este fue el Cuarteto que el superlativo Cuarteto de Cuerdas Pacífica abriera el concierto.
En principio debemos hablar de la colocación de instrumentistas e instrumentos dado que no era nada ortodoxa. Naturalmente que la ubicación instrumental en un Cuarteto no tiene mayor importancia, siempre y cuando dicha colocación incremente la sonoridad del grupo.
El Cuarteto de Cuerdas Pacífica intensificó el sonido -cuartetístico- de cada instrumento al colocar la viola en la parte de afuera y el violonchelo en la parte de adentro, al lado del segundo violín.
También debemos hacer notar que el Cuarteto Pacífica, tocó con instrumentos de enorme calidad -timbre y sonido-, los cuales llevan las firmas de Garparo Bertolotti da Saló (Bressia, 1580. Violonchelo), Gasper Borbón (Bruselas, 1690. Viola), Hendrik Jacobs (Amsterdam, 1695. Violín), y Ferdinando Gagliano (Nápoles, 1770. Violín). Como curiosidad, si sumásemos las "edades" de los cuatro instrumentos, nos darían la enorme suma de ¡1261 años!... Más de un milenio haciendo música. ¡Maravilloso!.
La calidad de los instrumentos aunada al virtuosismo de los instrumentistas -todos muy jóvenes- nos anticiparon un concierto de altísima calidad, como así fue.
En algunas oportunidades hemos dicho que el agrupar dos violines, una viola y un chelo, el hecho de reunirlos, dista mucho de su Majestad el Cuarteto. Esta agrupación nos "nace", se "hace" a través del estudio instrumental -personal y de grupo-, de repertorio, muchos ensayos, que nunca son demasiado largos para ellos, al tratar de hallar la mínima imperfección de lo que están interpretando, instrumentistas que tengan el mismo afán de superación e instrumentos que posean la misma calidad sonora y similar timbre... Así llega al Cuarteto de Cuerdas Pacífica, el cual nos visitó el pasado lunes.
Magnífica ejecución en todas y cada una de las obras expuestas. Calidad sonora, entradas perfectas, afinación insuperable, reguladores perfectamente definidos... donde a partir de los dos intervalos melódicos descendentes -las quintas- del primer Allegro, surge el hermoso diálogo musical - cuartetístico- que nos acompañó tanto en Haydn, como los siguientes Cuartetos de Prokofiev y Brahms con los que nos deleitaron.
Naturalmente, mi análisis está basado en el "sonido cuartetístico" del Cuarteto de Cuerdas Pacífica, el cual está formado -obviamente- por virtuosístico instrumentistas como son, Simin Ganatra (primer violín), Kyu-Young Kim (segundo violín), Kethryn Lockwood (viola), y Brandon Vamos (violonchelo).
Este crítico musical profetiza a estos jóvenes cuartetísticas, que bautizo como los "Cuatro Magníficos", siempre que sigan estudiando como lo están haciendo ahora, que dentro de muy corto tiempo van a ser el mejor Cuarteto del orbe.
La abarrotada sala del cómodo teatro La Huaca, del complejo atlapeño, aplaudió con calor todas las obras tocadas incluido el bis.
Otro Si Digo: Fue notable la exquisita corrección del "respetable" donde, el no aplaudir entre movimientos, apagar los "beepers", y silenciar los "celulares" durante el concierto, a la Asociación Nacional de Conciertos y a este "emborronador de cuartillas" nos llevó tiempo pero, al fin vimos el resultado, ¡Aplausos para nuestro público euterpiano!.