Variedades

Cuatro mentiras y una verdad

No es cierto que el príncipe Felipe haya "roto" con sus amigos de siempre, a los que sigue viendo con muchísima frecuencia. No es cierto que doña Letiza no haya ido de visita a Alicante, donde viven sus abuelos maternos, desde su compromiso. No es cierto que la prometida del Príncipe tenga problemas con su alimentación; según sus amigos, "come normal, pero tiene tanto nervio que lo quema" todo. Tampoco es cierto que la pareja haya abusado de sus derechos para retrasar el comienzo de una proyección de cine porque llegaron tarde.


La periodista que algún día se convertirá en Reina de España y su "príncipe azul" se conocieron, como les ocurre a tantas parejas, en una reunión convocada por amigos comunes, a la que asistieron en octubre de 2002, ignorantes del cambio de rumbo que iban a tomar sus vidas.
Según narraron los medios españoles tras conocerse el compromiso, esta primera velada transcurrió "charlando y bromeando", pero no tuvo una continuidad inmediata.
Pasó algún tiempo hasta que se volvieron a encontrar, cada uno cumpliendo con sus respectivas obligaciones: ella como periodista en televisión y él con su agenda como heredero de la Corona española.
La entrega de los Premios Príncipe de Asturias y la tragedia provocada en las costas españolas por el naufragio del petrolero "Prestige", a finales del año 2002, fueron acontecimientos en los que ambos coincidieron de nuevo.
Según los cronistas, en el invierno de 2003, Felipe de Borbón se decidió a pedir una cita a Letizia.
Ella aceptó y, tras una primera cena en un restaurante madrileño, los encuentros entre ambos se sucedieron hasta desembocar en un noviazgo que se desarrolló con la máxima discreción.
La extrema prudencia se impuso para que esta relación del Príncipe de Asturias no fuera sometida a la opinión de la prensa, que tan negativamente afectó a su anterior relación con la modelo noruega Eva Sannum.
Jornadas en fincas privadas, cenas en casas de amigos de toda confianza y escapadas al extranjero sirvieron para que el noviazgo entre el heredero de la Corona española y la periodista se desarrollase libre de intromisiones.
Se dice que el Príncipe de Asturias apostó fuerte por esta relación desde el primer momento y que incluso su hermana Cristina, que reside en Barcelona, ayudó en alguna ocasión a que ambos se vieran.
Ya a la mitad de la velada, desabrochó su saco y bajó al público para interpretar la melodiosa letra de "Inventaría", primero en medio de dos damas y luego frente a una joven a la que terminó besando en la mejilla.
El público, que hasta entonces se ponía de pie para aplaudir terminadas las canciones, lo ovacionó y terminó así, a través de "Tu amor o tu desprecio"; deliró cuando complació con "Navidad sin tí".
Acompañado de un maricahi cantó "En mi viejo San Juan", bajando al público donde las damas lo llenaron de besos.
Entre canciones viejas y nuevas se acercó al final, exhortando a que "por ningún motivo se pierda la fe en nuestro magnífico Creador y sepan que detrás de esta cabellera y barba sólo hay un corazón que les ama".
Marco Antonio desapareció del escenario, pero sus seguidores se negaron a dejarlo marchar y gritaron "otra, otra...", hasta que salió para interpretar "Presiento que voy a llorar por tí", "Este adiós" y se despidió, pero volvieron los gritos de"otra, otra...". Marco salió de nuevo y junto a las voces del público cerró con "Si no te hubieras ido".


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153667
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América