Un poco más 900 pañales desechables al mes, 42 cambios de pañales al día, y un gasto mínimo de B/. 200.00 en cada cita médica, son las sorprendentes estadísticas que nos presenta Ana María Valles de Cornó. Madre, sencillamente de cuatrillizos.
A Juan David, Andrea Nicole, María Alejandra y Ana Victoria, no los trajo la cigüeña, obviamente, no podría con ellos.
Desde que llegaron al mundo, la casa se ha convertido en un verdadero y completo "maremagnum". Desde que amanece hasta que anochece, cada ocho horas se preparan biberones, 30 mamaderas diarias para ser exactos ..
Quienes piensan que un hijo vuelve loco a cualquiera, ¡imagínese usted, cuando cuatro a la vez, deciden cantar, mejor dicho, llorar y llorar..
Quizás a ello se deba, que en solamente cuatro meses, los pequeñines hayan tenido una seis diferentes nanas, que no duran ni una triste quincena. La actual es nueva, tiene un poco más de una semana con la numerosa familia.
Para evitar confusión con los biberones, a cada uno de los infantes se les ha seleccionado un color. Esta medida también ayuda a que las diferentes fórmulas no se mezclen entre si. Cada uno toma una distinta
La hora del sueño también requiere de reglas especiales. Juan David, el único varón y el más llorón, necesita de mimos y arrullos para poder conciliar el sueño, y si él no lo hace, ninguna de sus hermanitas podrá disfrutar de los brazos de Morfeo. Se necesita mucha paciencia para dormirlo, pero una vez logrado, las tres pequeñas se "rinden". El descanso es para los bebés, pues quienes los cuidan y sus propios padres, deben velar su sueño. Así lo ha recomendado el doctor.
Los cuatrillizos se bañan uno a uno en una bañera especial, solamente para realizar esta actividad se invierten dos horas diarias, y para evitar complicaciones, mientras uno es bañado, al otro lo están vistiendo. Dos personas, con dificultad pueden realizar la faena, pero ya los Cornó Valles se están adaptando a este ritual.
Aunque cuentan con dos nanas para sus cuidados, la cuestión no es tan sencilla. Cada niñera debe poseer una habilidad más que singular. Escogerla tampoco ha sido fácil nos explica Ana María, sobre todo porque representa una doble inversión.
Sólo su madre posee el don de la paciencia para tener todo bajo control. Y es que siempre se ha dicho que a una madre Dios le obsequia el don de la tolerancia, a eso podemos agregar que la maternidad nos hace fuertes.. casi indestructibles.
Ana María junto a su esposo Rafael tienen turnos de 9: 00 p.m. a 1: 00 a.m y de 1: 00 a.m. a 6: 00 a.m. para cuidar de los nenes durante la noche. Lo más agotador es que al día siguiente, el desvelo garantiza una pesadez que podría verse reflejada en la jornada laboral.
Para criar cuatrillizos se necesita de mucha organización, por eso la madre anota en un cuaderno de manera detallada, las horas en que los niños se alimentan, duermen, realizan sus necesidades y cuando toman agua. El cuarto de los niños cuenta con un aparato especial que recoge el olor y el polvo, otro que recoge la humedad, un vaporizador y un aire acondicionado, en los cuales ha hecho una considerable inversión. Todo esto por determinación de su médico. Actualmente ellos no pueden visitarr en lugares públicos, hasta que cumplan los seis meses de edad.
Tres cunas ya no son suficientes. En una de ellas duermen las más pequeñas; Maria Alejandra y Ana Victoria y en las otras, Juan David y Andrea Nicole. Pronto se les comprará la cuna faltante, ya que los bebés están creciendo rápidamente. Y es que hasta un cuarto tampoco es suficiente, por lo que la pareja está ahorrando para construir otros dos.
Ir a las visitas médicas es otra odisea. Una vez al mes Ana María pide un permiso en su trabajo y con la ayuda incondicional de su suegra, de su madre y las nanas, los llevan a sus citas. En el carro no caben tantas personas, por ello han pensado en adquirir de manera urgente, un auto más grande. Incluso han pensado en mudarse de casa.
Esto representa dedicación para Ana María Cornó de Valles. Le da gracias a Dios por brindarle la fuerza y el valor necesario, sobretodo porque tiene otro hijo de siete años que también requiere atención. Mucha de la que cualquiera pueda pensar.
Para ella, ser madre representa muchas cosas. "Es la capacidad de manejar sentimientos a la vez, siendo madre te desprendes de lo material, tu vida personal queda en un segundo plano".
La diferencia entre criar un solo niño y ahora cuatro, es abismal. Lo maravilloso de esto es que Dios le ha otorgado la capacidad de quererlos a todos por igual. "Le pido a mi Padre Celestial que me de la sabiduría de tener todo bajo control y no estresarme, porque lo último en que debo pensar es en eso".
Si pinsa que un hijo representa una gran responsabilidad, imagínese cuatro a la vez. Nadie nos enseña a ser madre. Cada día que pasa es una enseñanza, y entre ensayo y error, vamos perfeccionando el rol que la maternidad nos impone.
¡Cuatro son suficiente!
No importa que tenga que hervir 30 biberones al día y haber cambiado el ritmo de su vida, Ana María sabe que rodearlos de amor es lo fundamental.