Skeeter trabaja en un hotel en Los Ángeles que era propiedad de su difunto padre, Marty. Marty fue un gran papá y narrador de cuentos, pero un mal empresario. Obligado a vender la propiedad a Barry Nottingham, barón de la industria hotelera, uno de los consuelos de Marty fue la promesa de Nottingham de que Skeeter sería el gerente del lugar "si llega a ser inteligente al crecer"; 25 años más tarde, Sunny Vista Nottingham es un lujoso negocio que ha hecho a Nottingham rico.
Sin embargo, Skeeter todavía es tan sólo un trabajador de mantenimiento.
Los sueños de un ascenso se esfuman cuando Nottingham anuncia que su próximo gerente será su mano derecha Kendall Duncan, no Skeeter.
Skeeter no es el único que tiene problemas. Su hermana, Wendy, ha sido despedida de su puesto de directora de una escuela primaria. Ella se ve obligada a ir a una entrevista de trabajo en Arizona, y le pide a Skeeter que cuide de sus dos pequeños hijos, Patrick y Bobbi. Jill, la confiable amiga de Wendy los cuidará durante el día; a Skeeter le toca el turno de noche. Skeeter está de acuerdo; pero esto es antes de descubrir que Wendy no posee un TV.