Esta fue diseñada por un cardiólogo, el Dr. Arthur Agatston y promulgada a través de un agresivo y eficaz plan de mercadeo.
Esta dieta promete lo que todos queremos oír: una rápida pérdida de peso (hasta 13 libras en las primeras dos semanas), con mínimo esfuerzo y sin pasar hambre.
Millones han comprado el libro, realizado la dieta y muchos juran haber perdido peso y mejorar su salud.
Probablemente, la persona que más endorsó la dieta South Beach fue el ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, quien en enero de este año anunció que perdió peso aplicándola. Clinton había luchado contra las libras por varios años, probablemente por su alto consumo de comida chatarra, ampliamente criticado por la prensa americana.
En el 2001 fue diagnosticado con colesterol elevado e hipertensión, a pesar de ejercitarse regularmente...
Ahora el ex presidente Clinton ha sido internado en un hospital de la ciudad de Nueva York por sufrir dolor de pecho.
Una evaluación cardiaca demostró que Clinton presenta severa obstrucción de dos arterias coronarias y espera ser intervenido quirúrgicamente esta semana.
La pregunta que ahora se hace la comunidad médica internacional es: ¿Acaso fue la dieta South Beach la que aceleró el deterioro de la salud cardiovascular del ex presidente Clinton?
Probablemente nunca tengamos la respuesta exacta a esta interrogante, pero los científicos tenemos muchas reservas que nos impiden apoyar la dieta South Beach, que está basada en conjeturas meramente seudocientíficas.
(Médico familiar)