Variedades

Cuidado con las bacterias


Las bacterias son seres unicelulares consideradas el elemento más pequeño en el reino de los seres vivos, condición que les permite introducirse donde no las llaman, sin que el afectado perciba su entrada. Muchas entran al cuerpo de los humanos para hacer su hábitad, pero en ocasiones también para destruir lo que encuentren a su paso. De allí que su intromisión pueda causar diversas afecciones e infecciones, sobre todo, en las vías respiratorias.
Ellas se pueden reproducir y mantenerse por sí solas, al producir una sustancia llamada "Ribosoma" que se convierte en proteínas. No obstante, como en todo, existen buenas y malas, indica el doctor Adib Rodríguez, especialista en enfermedades infecciosas e investigación clínica, en la ciudad de Guatemala.
El especialista de visita en Panamá, explicó que existen algunas que pueden vivir en "simbiosis" con el ser humano (beneficiarse mutuamente). Ellas se benefician adquiriendo del ser humano los elementos nutritivos que necesitan y los humanos de ellas, a través de las sustancias que producen, por ejemplo en el tracto gastrointestinal, ayudan a mantener las bacterias malas bajas en número y a absorber vitaminas, como la K, ya que al nacer hay ausencia de estas y se producen con la entrada de estos microorganismos, luego de 72 horas del alumbramiento.
Mientras, señala que otras tiene propiedades invasivas que causan daño al organismo, alterando las estructuras normales de los tejidos, sobre todo, en el tracto respiratorio, ya que es el conducto de mayor adquisición, por lo que, cuando el cuerpo reconoce ese elemento extraño, reacciona y la ataca, produciéndose diversas infecciones con sintomatología de fiebres, resfríos y dolores por una amigdalitis u otra infección.
Rodríguez precisa que, el ser humano, luego de 72 horas de nacer contrae bacterias, y está comprobado que se alojan en las vías respiratorias, la piel y el tracto ganstrointestinal está colonizado con ellas. Sin embargo, las consecuencias dependen del tipo de población que llegue, de la edad del individuo y el estado del sistema inmunológico en que se encuentre el organismo.
En este marco, señala que cualquiera puede salir afectado, o simplemente convivir con ellas, pero " a ciencia cierta, la medicina aún no ha descubierto por qué el mismo microorganismo afecta a unos sí y a otros no". Agrega que lo que sí se ha descubierto es que hay unas que se adquieren con más frecuencia que otras, en razas determinadas y países o condiciones ambientales.
El médico pone como ejemplo, la "meningitis", la cual se logró eliminar con una vacuna entre los estadounidenses, pero no ha sucedido lo mismo con los habitantes de Alaska, donde no se ha logrado eliminar la bacteria, lo que reafirma la teoría de que la raza es un elemento determinante en el tratamiento de las bacterias.
En cuanto a la edad, los menores de 5 años son más susceptibles a padecer de afecciones bacterianas, porque su sistema inmunológico todavía no ha logrado desarrollarse completamente y también en los mayores de 45 años, por desgaste de la edad y porque padecen de otras enfermedades o son fumadores crónicos.
A juicio de Rodríguez, además de la edad, la raza y el ambiente, otros factores que inciden en las afecciones bacterianas son los medicamentos que se ingieren y la vacunación recibida. En este punto aclara, que las vacunas aunque no hacen al organismo inmune, si disminuyen la invasión de bacterias. Aunque la idea generalizada es que las vacunas recibidas en la infancia duran para toda la vida, lo cual es falso, porque su cobertura se va disipando con el tiempo, por lo que es necesario aplicar refuerzos a lo largo de la vida.
Añade que la ciencia médica no tiene vacuna para todas las bacterias, pero sí contra algunas como el temible tétano, la tosferina, etc.
Si una persona es propensa a las infecciones bacterianas, queda en manos del médico determinar, descartando los elementos de riesgo, cuál es la causa, a través de su sistema inmunológico, ya que existen enfermedades muy específicas inherentes a él, como la Falciforme, que lo condicionan a contagios, porque el organismo no tiene la capacidad de destruirlas, mientras que otras nacen con algún tipo de deficiencia específica y sufren frecuentemente.
Para contrarrestar la invasión de bacterias dañinas, el especialista señala que se pueden administrar antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios orales e inyectables que actúen como capa protectora y mantener buen estado de hidratación, reposo y aislarse para no contagiar a los demás y no empeorar su estado, si se está seguro de que esos unicelulares son los causantes del padecimiento, sostiene. Puntualiza que aunque sean infecciones simples, hay que tratarlas, porque de lo contrario, pueden llegar otras bacterias más resistentes y desencadenar enfermedades más serias.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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