Ser sede del concurso de belleza Miss Universo "es la promoción turística de mayor impacto, con mayor cobertura, que puede lograr un país en un momento preciso, pero puede fallar y tornarse al revés, si hay imprecisiones o desaciertos", advirtió a El Panamá América Ana Raquel Chanis, consultora de imagen personal e imagen corporativa, quien tuvo a su cargo la organización del prestigioso certamen en 1986.
Chanis señaló que se trata de un asunto realmente serio. Explicó que la intención de promocionar al país puede fallar si hay incidentes o desaciertos, que pudiera recoger la prensa internacional, que mide incluso la afectividad del pueblo. "La razón de ser de convertirnos en sede de este acontecimiento revestido con la magia del color, la luz, la cámara y la acción, no se puede desvirtuar, ni confundir. No se trata de un carnaval de pueblo. Es un suceso internacional y la oferta al visitante debe garantizar la seguridad, la cortesía, la honestidad y la distinción de una anfitriona digna... si no se reúnen estas condiciones... mejor sería no hacerlo", resaltó la entrevistada.
Ana Raquel Chanis dijo "francamente" que hasta el momento ha escuchado nombres de personas responsables, con cargos prominentes, como cabeza para la consecución de la sede, pero todavía no ha visto el grupo que realmente se vaya a encargar de la realización y ejecución del espectáculo. "Me imagino que están trabajando actualmente en un organigrama que determinará el equipo de trabajo", dijo Chanis, a quien coordinar el organigrama de 1986 le tomó tres días, "buscando la gente que encajara justamente en su especialidad y el área que se le asignaba".
Para Ana Raquel, hay áreas en las que hay que empezar a trabajar desde ya, como en la concientización, manejo de la gente en lo que concierne a gestos y vocabularios adecuados, la etiqueta que se requiere, no sólo con las misses, sino con cualquier visitante.
Chanis considera necesario "que se cree una organización paralela a las labores oficiales, con criterio y manejo estrictamente empresarial, un cuerpo desvinculado de presiones e intereses partidistas o personales, que se comprometa de manera sincronizada a cumplir el reto". En su caso, ella optó por delegar sus deberes como directora, en su momento, del Centro de Convenciones Atlapa, para asumir la coordinación general de Miss Universo 1986.
Ser sede es muy complicado, dijo Chanis. "Necesita de mucho más de lo que supuestamente se asume, porque la alimentación, salud y seguridad, todo lo que tiene que rodear a esas "niñas" (generalmente más de setenta, embajadoras en su momento de sus respectivos países), requiere de mucho detalle. Exige un horario estricto desde el momento que llegan al país, hasta cuando se abra el telón del escenario, a las ocho en punto de la noche, del día del certamen.