No utilice los mismos cubiertos que el bebé, con ello les transmite sus microbios. No guarde los frascos de comida sin terminar. Al meter repetidamente la cucharita babeada del niño puede ser motivo de gérmenes. Para evitar la pañalitis, cambie al niño de inmediato una vez orine o defeque. Las heces son más irritantes que la orina por su contenido de ácidos biliares. Cámbielo de inmediato, no confíe en los pañales desechables que absorben pero siempre dejan residuos sobre la piel y aplique sustancias lubricantes, como crema para pañalitis o vaselina.
Evite dejar objetos punzantes cerca del bebé, como imperdibles. Nunca lo deje solo, para evitar peligrosas caidas. No lo apriete. Ni los zapatos, ni la ropita. Las vinchas elásticas, accesorios tan populares en las niñas, ocasionan dolores de cabeza que las pobres pequeñitas no pueden hacérnoslo saber porque no hablan. Sus cabecitas están en crecimiento y cualquier cosa que les presione les causa molestia. Vístalos de acuerdo a nuestro clima. Nuestros niños no son esquimales por lo que no es necesario arroparlos de cabeza a pies.