"La Despedida de Agnes" es la película con que inició y culmina el ciclo de filmes "Alemania Oriental Tras la Caída del Muro", que se proyectan en el Cine Universitario desde el lunes 22 y hasta mañana domingo 27 de marzo.
El ciclo comprende tres largometrajes y un documental rodados entre 1994 y 1997 en la propia Alemania Oriental por realizadores alemanes orientales.
Problemas cotidianos de la población, reminiscencias de la estructura social imperante antes de la caída del Muro de Berlín, miedos reales y ficticios que hacían y algunos de los cuales todavía en esta transición lenta a un nuevo sistema siguen haciendo presa de la población (a la soledad, a la pobreza, al desempleo, a la falta de libertad, a ser uno mismo, a la competencia...), son puestos de manifiesto en los largometrajes en donde asuntos cotidianos son enfocados por los actores y productores con las contradicciones propias del ayer y el hoy que se entremezclan con maestría y llaman a la reflexión sobre las luchas internas y externas que enfrentan nuestros cohabitantes del planeta en esta nación europea que trata de redefinir su identidad.
"Esa sensación interna de desasosiego y ofuscación, que quizás perdure hasta la desaparición física de las generaciones que han vivido durante muchos años en la RDA, se manifiesta en las películas de diferentes formas. Los realizadores también se vieron afectados por todos los cambios, al igual que las personas sobre las que narran. Sólo que ellos se encuentran en la privilegiada situación de poder sublimar en el arte sus propias inquietudes. La simbiosis de narradores y narrativa da a los filmes, por muy diferentes que sean, una gran autenticidad, seriedad y dignidad".
Además de la "Despedida de Agnes" se proyectaron "El Perdón", "Wittstock-Wittstock", "Not a Loving Song" y para hoy se ha programado proyectar "El Controlador". Mañana se volverá a proyectar "La Despedida de Agnes".
La invasión de la privacidad por parte de los oficiales de la RDA, la angustia y falta de seguridad que padecía la población, la sospecha, el refugiarse en sí mismos y mantenerse como islas, alimentando temores que no se volvieron trizas como el Muro y los acompañarán hasta la tumba, las ansiedades ante los cambios, la competencia, el ajetreo vital, la homosexualidad.
La Despedida de Agnes, que se inicia con el monólogo (de un intelectual desempleado, y pusilánime de 50 años con el retrato de su fallecida esposa) presenta escenas jocosas y tristes de la vida de este asustadillo hombrecillo que unas veces levanta el pecho y pareciera que ha ganado la batalla por la recuperación de la autoestima y bien pronto vuelve a caer su ánimo. Sus días son de una monotonía nada envidiable, pareciera una especie de máquina programada para ser infeliz y aburrido. De pronto, sus días toman otro curso, pues, sale del cotidiano levantarse, grabar algo, "hablar" con su esposa, recurrir a los recuerdos, reciclar las bolsitas de té, comer pan duro y tomar un café que es casi agua, mientras ocasionalmente graba lo que le venga a la mente en ese momento. Al fondo y en el piso, sillas, etc., hay libros amontonados llenos de polvo. La obra culmina con la muerte de un intruso (Stefan) que se autoinvitó al piso antiguo donde reside Heiner, quien al final se sacude a este cínico y recupera su espacio.
Stefan era un exoficial de la RDA quien se introdujo en el hogar de Heiner para ocultarse por un tiempo (lo amenazó con una pistola que portaba) y con su sola presencia con su personalidad enigmática y el sarcasmo de que hace gala constantemente, martiriza, ridiculiza y altera al asustadillo intelectual, de quien dijo conocer por fuente de primera mano (Agnes, la esposa de Heiner, quien según afirmó Stefan fue una buena informante que colaboró con la RDA por voluntad propia) secretos de la vida íntima- fantasías y limitaciones sexuales- del escritor que en todos los tonos le pide infructuosamente que se vaya de su apartamento, pero nunca lo delata, pese a las incomodidades y humillaciones de que es víctima por parte del joven que muestra un gozo enfermizo en comportarse en forma irreverente con el anciano.
Al final del largometraje Heiner también termina el libro que escribía y se decide al fin por un título: La Despedida de Agnes.