Los pies suelen ser unas de las zonas que menos cuidamos de nuestro cuerpo, por lo que terminan resecándose.
Con la llegada del verano, no hay nada más lindo que engalanarlos con unas coquetas sandalias. Unos pies sanos te predisponen a enfrentar la vida de manera más positiva, con paso fuerte y seguro, pero con la presencia de impurezas, nuestro aspecto decae.
Para lucir unos hermosos pies, es recomendable andar descalzos en lugares seguros: sobre el pasto, la arena, las alfombras, etc., ya que es un ejercicio saludable para ellos, activa la circulación, ayuda a que transpiren libremente y descansen mejor por no tener nada que los oprima.
Cuando tus pies estén cansados y adoloridos, ponlos durante unos minutos en agua tibia, y si quieres, puedes agregarle al agua unas gotas de lavanda para sentir un efecto relajante o aromático.
Si tienes quién te los haga, nunca están de más unos masajes de vez en cuando. Utiliza siempre una crema hidratante, la cual puedes aplicar con suaves masajes, sobre todo en la zona del talón, para mantenerlos hidratados y suave, pues este sector es muy propicio para la aparición de durezas.
Además, es útil cubrir por horas los pies con medias de algodón, y limitar el uso de los zapatos con el talón al aire.
Si tienes problemas de resequedad, sumérgelos en agua caliente durante 20 minutos, sécalos y frota con una piedra pómez. Luego, úntales vaselina y deja que la piel la absorba, antes de colocarte el calzado.