La "obsesión y fascinación" del pintor español Salvador Dalí por la gastronomía y el reflejo de la comida en sus pinturas se recrea en el libro "El Surrealismo en la cocina entre el pan y el huevo: en la mesa con Salvador Dalí", de la periodista gastronómica española Marina Cepeda, presentado en Roma.
Al parecer, la comida inspiraba al pintor y es por ello que el libro menciona algunas "leyendas", entre ellas, un queso Camembert derretido en una calurosa tarde de verano que se dice le inspiró los famosos relojes blandos de sus obras.
Marina Cepeda declaró que la presencia de la gastronomía en las obras de Dalí no fue casual, sino que el mismo quiso ser cocinero cuando tenía seis años.