La danza del vientre está teniendo mucho éxito, cada día hay más practicantes de este tipo de baile porque es creado por mujeres y para mujeres, además es un ejercicio que celebra el cuerpo femenino. Se trata de una actividad de mantenimiento físico que te ayuda a tener un control mayor de tu cuerpo, de una forma muy saludable.
La danza oriental se originó como un rito de mujeres africanas y orientales en encuentros sociales, donde hacían gala de su dominio muscular, disfrutando de la atenta mirada de los hombres.
Se caracteriza por ser muy sensual y sugerente, y está basado en movimientos suaves y ondulados donde participa todo el cuerpo, aunque el mayor movimiento se localiza en las caderas, el abdomen y la pelvis.
La exquisitez de los movimientos, la belleza de las ondas dibujadas con el cuerpo, la delicadeza de los ritmos y los sonidos mágicos del tambor, el laúd, la flauta y el acordeón ayudan a la mujer a conectarse con su interior y crear una energía de alegría y bienestar, que después puede trasladar a su vida cotidiana.
La danza del vientre se ha convertido en una nueva tendencia terapéutica, ya que conecta a la mujer profundamente con su feminidad, pues los órganos internos se estimulan a través de movimientos pélvicos, abdominales y respiratorios que ayudan a descubrir el placer de ser mujer, y que además disminuyen los dolores menstruales.
También funciona como terapia mental, pues al entrar en contacto con el cuerpo hay un desbloqueo psicológico que despierta el amor propio. Además de esto, su práctica cotidiana ayuda a corregir la postura y a aumentar el poder de concentración.
Se usa un vestuario de lentejuelas, pedrería y finas gasas, con influencias de danzas turcas, egipcias, persas y africanas. La fusión de estilos étnicos y de folklore resalta con la mezcla de telas, pañuelos, cinturones y pompones, que se acentúan con un maquillaje parecido al de las mujeres bereberes del desierto.