Variedades

Danza para reflexionar

El público en el Teatro Nacional le dio una ?A? de aprobación por la creatividad e innovación en su arte.


Huellas (traces en inglés), es un arte vanguardista, extraordinario. "Traces-96 details" es un ejemplo de excelencia, trabajo en equipo y entrega apasionada a la danza.

Es un espectáculo que ofreció la compañía francesa de teatro Mulleras, gracias a gestiones de la Embajada de Francia, la Alianza Francesa y la Oficina del Casco Antiguo.

Danza, música, video, cederón y lenguaje corporal se complementan para lograr una rica variedad de módulos que despiertan sensaciones, emociones y dan lugar a reflexiones sobre un mundo sobrepoblado en el que gente de distintas creencias, latitudes, nivel educativo, ideología, etnia y herencia biológica, camina de un lado a otro, incesantemente, unas veces organizadamente, y otras, sin saber para dónde va ni su misión en la vida.

 

Camina en su rutina y a veces ni siquiera interactúa con su prójimo, que viene a convertirse en un extraño en el camino de la vida. Gente que entra y sale del gran teatro que es el mundo, con su carga de vivencias, sueños, emociones, esperanzas y desesperanzas que llenan esa alforja que lleva colgada al hombro y en donde tiene escrito el guión que sigue o no sigue, según lo que mejor le parezca o de acuerdo con las circunstancias.

En la danza, que en total se desenvolvió en un espacio de cinco metros por cinco metros, unas veces participaban las tres bailarinas (al comienzo y al final) y las más de las ocasiones eran dos o una la que demostraba una flexibilidad corporal increíble, máxime que buena parte del tiempo para ejecutar su danza tenía un espacio ínfimo (1 metro) donde hacía gala de que en su cuerpo mandaba ella. Si tenía que volverse casi un ovillo, lo hacía. Otras eran sus manos las que hablaban.

Era una danza sensual. Lenta. Lentísima. Danza donde se atreve a explorar nuevas formas de decir cosas. Danza donde los espacios estaban delimitados por luces, círculos, círculos concéntricos, cuadrados, líneas u otros trazos en el suelo del escenario del Teatro Nacional.

 

Mientras tenía lugar la danza, dos pantallas rectangulares situadas una al lado de la otra en la pared del fondo del escenario iban proyectando escenas o direcciones de distintas ciudades del mundo. O aparecían en ellas líneas diagonales, círculos, réplicas o fotos impostadas en segundos de lo que pasaba en el escenario y hasta unos ojos de niños, quietos al principio y luego en una danza extraña parecían desorbitados y alocados.

Alocados como el mundo sobre el cual mandaba mensajes el espectáculo que le sacó ventaja a las herramientas de la tecnología digital y puso a pensar a centenares de personas acerca de que el talento no tiene límites; sólo hay que descubrirlo dentro de ese cofre de sorpresas que es cada ser humano y hay un mundo de posibilidades para destacarse y despertar sensaciones y emociones entre gente que disfruta viendo cómo sus coterráneos dan rienda suelta a su creatividad.

Estos módulos artísticos fueron diseñados de tal forma que pueden "trabajar" independientes o entrelazados en toda una suerte de conceptos donde hay amplia oportunidad para que las virtuosas bailarinas se luzcan.

 

Son 96 historias interactivas que demuestran un talento sin par de Magali y Didier Mulleras.

No queda duda de que es una propuesta vanguardista.


fecha edicion
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386584
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América