La de Eduardo Alberto, Dorita y Sonia es una vida como la de cualquier persona común y corriente. Con el ajetreo cotidiano, el bregar para ganarse el pan que se lleva a la boca, el intercambio de experiencias buenas y malas, el hacer planes, el tratar de mantener vivas las esperanzas de que si las cosas no andan tan bien como se quisiera en un determinado plano todo podría ser mejor mañana, porque, como bien dice el refrán 'la esperanza es lo último que se pierde'.
Ciertamente, la de los personajes de la comedia 'Ese hombre es de las dos', que está en cartelera en el Teatro ABA, es una vida que con todos los desafíos que conlleva se puede sobrellevar y no había razón para pensar que podría empeorar, hasta que ocurre un imprevisto que pareciera trastocar todo. Que los coloca, principalmente a Eduardo, en una difícil encrucijada.

He allí que la situación se torna tensa. La tranquilidad se pierde, hay mucha ansiedad, temores salen a flote y se pone a prueba la amistad que hay entre Eduardo, Dorita y Sonia, a la par que al hallarse en tremendo laberinto él pierde el control de la situación y no sabe cómo agarrar al toro por los cuernos.
Entonces el apoyo de sus dos amigas es el que va a darle el valor que necesita para superar tan difícil e inesperada prueba, que de no salir airoso no solo le arruinará la vida y lo desestabilizará emocionalmente sino que también le causará frustración y dolor a sus queridas amigas.

Es que no se puede estar nadando en dos aguas. O se es amigo o no. O se apoya a la persona o no. O se le acepta como es o no.
Cada uno es un tesoro. Un cofre lleno de sorpresas. Un desconocido por conocer. Un ser especial.
En esta comedia, además de la amistad se tratan otros temas, como la lealtad, el respeto, la tolerancia, los temores profundos e inseguridades y también ese hambre insaciable de la aceptación que tiene cada uno de los seres humanos y que muchas veces no logra llenar. ¡Y sufre!