Una mujer demandó a David Copperfield argumentando que el mago la atacó sexualmente, y la amenazó mientras visitaba su isla privada en las Bahamas como invitada.
Sobre el escándalo, el famoso ilusionista ofreció su declaración a los medios de comunicación a través de sus abogados, Angelo Calfo y Patty Eakes, quienes insistieron en que se trata de “una extorsión por dinero de manera simple y sencilla”.
En su respuesta a la demanda, el mago aseguró que en aquel entonces “habían más de 20 mujeres y hombres en la isla durante su visita. El argumento de que no había nadie para defenderla, —aun si hubiera necesitado ayuda—, es absurdo”.
Los abogados de Copperfield expresaron que había más de 40 personas en la isla cuando presuntamente se produjeron los hechos y que la mujer podía haberse marchado cuando hubiera querido. “La acusación de que no había nadie en la isla para ayudarla —suponiendo que necesitase ayuda— es absurda. Estuvo hablando con otros invitados, tomó el sol y nadó en las playas de la isla día tras día. También cenó en una ocasión con un grupo de invitados”, dijo el abogado del mago. “Vino a la isla porque quiso, —nadie la engañó— y podía haberse ido en cualquier momento”, indicaron.
La modelo presentó la demanda, que incluye el pedido de una indemnización por un monto que no trascendió, el mes pasado, poco antes de que venza el plazo de prescripción de un año del hecho ante un tribunal en Seattle, en el estado de Washington. El mago, de 52 años, es acusado de abuso sexual, amenazas y privación de la libertad.
Las acusaciones contra el ilusionista se formularon tras un incidente ocurrido en el verano de 2007, cuando la mujer viajó a la isla privada de Coppperfield en las Bahamas por invitación del artista. Allí, fue mantenida por el mago durante tres días contra su voluntad y sometida a prácticas sexuales, según la modelo.