EUFORIA causa ganarse un premio. Para el galardonado pudiera representar un salto a la fama en el ámbito donde se desenvuelve. También hay satisfacciones intangibles: cumplir el sueño de ver publicado un libro, conocer personas que aprecian su trabajo, viajar, ganar notoriedad y aparecer en las páginas de Gente con Estilo de Panamá América.
Cientos de concursantes presentan cada año sus escritos. Pocos sonríen cuando dan los resultados. La culpa no la tiene el jurado. Así es la vida. A veces se gana; otras, se pierde.
Un jurado que prefirió permanecer en el anonimato aconsejó "mejorar es la clave". Bien lo dijo el bardo (poeta) nicaragüense Rubén Darío cuando escribió: "Pulir y repulir bien me aconsejas/y si antaño lo hubiera yo sabido/jamás me habría andado por las tejas".
"Mi opinión es que debería realizarse una revisión de los concursos existentes para unificar criterios y buscar que la excelencia en los trabajos sea la característica fundamental. A mi modo de ver, cualquier nueva iniciativa de concursos debe buscar ese objetivo y permitirnos mayor participación de escritores los cuales tendrían que exigirse al máximo para realmente destacar", expresó al ser preguntado sobre la materia el subdirector general del Instituto Nacional de Cultura, INAC, Licdo. Genaro Villalaz.
En Panamá instituciones estatales organizan alrededor de una decena de certámenes literarios (ver listado en recuadro).
Villalaz comenta que falta el apoyo de organizaciones no gubernamentales o empresa privada para incrementar las posibilidades de nuevas ofertas en concursos literarios.
De cuando el oficio de escribir se ve recompensado
Más de B/.80 mil en premios literarios nacionales se pagan en Panamá anualmente.