Gerard Butler estudió derecho y es actor. Es como se dice, la importación más sexi que llegó a Estados Unidos desde Sean Connery, pero podría haber sido lo que parece: guardabosques. Su cuerpo fornido, su tupida barba y sus ojos azules, no obstante, servirán también para recitar a Shakespeare dirigido por Ralph Fiennes en "Coriolanus" o, ahora, darse a la comedia romántica en "The Bounty Hunter".
"Si no fuera actor, el mejor trabajo del mundo para mí implicaría estar en contacto con la naturaleza. Guardabosques, supongo. Ahora mismo estoy siempre rodeado de gente y eso me encanta. Pero también me encanta estar en medio de la nada. Imagino que me iría a una isla lejana, suena muy deprimente?", dice el actor escocés a Efe en una entrevista en Madrid con motivo del estreno de "The Bounty Hunter" en España el próximo día 9.
De momento, asentado en el cine como una estrella con cada vez más fulgor, asume un personaje cómico en "The Bounty Hunter", Milo, quien considera en cambio que el mejor trabajo del mundo es el que desempeña: capturar a su ex esposa para meterla entre rejas.
Dirigido por Andy Tennant, autor de "Fools Gold", y compartiendo cartel -y según los rumores, algo más- con Jennifer Aniston, Butler se pone a la altura de expertos en el género.
Los músculos de Leónidas en "300" o la voz profunda de "Andrew Lloyd Webbers The Phantom of the Opera" también tienen, entonces, una vis cómica lo suficientemente atractiva como para que la película recupere su presupuesto en sólo diez días de exhibición en Estados Unidos.
"Yo siempre he tenido sentido del humor, así que tenía que canalizarlo hacia algo más que 300", bromea. Y después del éxito de "The Ugly Truth", al lado de Katherine Heigl, con "The Bounty Hunter" reafirma su versatilidad.
"No quiero encasillarme", reconoce, al tiempo que disfruta por haber "tenido que volver hacia los chicos malos que me impulsaron a ser actor: Spencer Tracy, Cary Grant o incluso Steve McQueen", explica.
Como demuestran sus precedentes, del amor al odio hay un paso e incluso tras el paso legal de un divorcio puede quedar una puerta abierta a la reconciliación. Este tira y afloja le da a Butler la oportunidad de asumir unas cuantas escenas de acción, enseñar pectorales y desplegar el extraño atractivo de la torpeza emocional.
"Nunca he estado casado y nunca me he divorciado, pero supongo que divorciarse que es como tener un grano en el trasero para ambas partes. Las mujeres se supone que son seres más emocionales, pero ellos acaban perdiendo un montón de dinero y no pueden ver a los niños. Pero bueno, ahora la gente lo hace continuamente", ironiza.
Gerard Butler es consciente de que su carrera hasta ahora ha sido más lúdica que intensa, pero esto puede cambiar a la vista de sus próximos proyectos.
"Voy a realizar el que considero mi primer papel realmente comprometido y serio. Hay un momento en el que ya has desarrollado tu criterio y puedes pararte para decir: ¡esto es genial!".
El actor está refiriéndose al personaje de Tullus Aufidius y a la película "Coriolanus", el debut en la dirección del prestigioso actor Ralph Fiennes, al que se enfrentará además cara a cara en la pantalla.